Tiene un 70% menos de piezas y pesa 35 kilos, por lo que ocupa menos espacio, es más silencioso, cuesta menos fabricarlo, reduce significativamente las emisiones de dióxido de carbono y el consumo
La segunda fase del objetivo de emisiones impuesto por la Unión Europea en 2009 ya está en marcha. La primera, en 2015, obligó a mantener las emisiones medias de la flota por debajo de 130 gramos de CO2 por kilómetro. Y la industria del automóvil tiene ya marcado en rojo el año 2021, cuando se aplicará al 100%. Será cuando comenzará a afectar ya al 95% menos contaminante de la oferta comercial de cada fabricante.
El objetivo es que las emisiones medias no superen los 95 gramos de CO2 por kilómetro, lo que corresponde con un consumo de 4,1 litros por kilómetro para un coche gasolina, o 3,6 para un diésel. Límites imposibles de cumplir sin coches eléctricos en la gama. El que los incumpla, se enfrenta a multas de 95 euros por coche, por gramo y kilómetro extra: unos 12.000 millones en total, según Moodys.
Se trata de una situación complicada ya que, según la patronal de concesionarios Faconauto, con las cifras actuales de ventas de coches diésel, gasolina, híbridos y eléctricos, el cumplimiento de estas cifras está bastante alejado de la realidad. Es más, calculan que las matriculaciones de vehículos diésel de última generación -que emiten hasta un 20% menos CO2 que los de gasolina- tendrían que incrementarse en veinte puntos porcentuales este año y triplicarse en el caso de los vehículos eléctricos para que nuestro mercado pueda cumplir con la normativa europea.
En este sentido, la patronal ha indicado que ni la implantación ni la producción del vehículo eléctrico es todavía suficiente como para que pueda ayudar a las marcas de manera clara a cumplir con lo que establece Europa, por lo que tendrán que apoyarse obligatoriamente en otras tecnologías.
Para ello, Juan Garrido Requena trabaja en el «mejor motor de combustión interna que existe en el mundo». Tal y como recogen desde Ideal, este granadino inventó, patentó y ahora construye en INNengine, la empresa, también de Granada, que fundó hace 10 años junto a otros tres socios, un motor innovador que, dicen, está llamado a revolucionar el mercado de la automoción. Y ya son varias las marcas de automoción que han puesto el foco en él.
Concretamente, es un motor de combustión interna de dos tiempos (500cc) con el rendimiento de un cuatro tiempos (2000cc): tiene un 70% menos de piezas y pesa 35 kilos (frente a los 160 de un motor habitual), por lo que ocupa menos espacio, es más silencioso, cuesta menos fabricarlo, reduce significativamente las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y el consumo. «Es el tamaño del motor que encontrarías en una motocicleta y equivale a una berlina convencional de gama media-alta», apunta Garrido.
Asimismo, desde INNengine creen fielmente que el vehículo del futuro no será eléctrico, por lo que, para el futuro, la empresa granadina ya trabaja en otra patente, algo que, dicen, será aún más revolucionario: un motor de combustión externa. «Cuando el vehículo arranca -explica el ingeniero granadino-, por el escape se va mucha energía. Dos tercios de la energía disponible en el combustible se tiran a la calle. Hemos inventado un motor capaz de recuperar la energía que se desprende. Va a ser una revolución enorme».
Y en lo referente a los vehículos electrificados, Roberto Lendaro, director comercial, subraya que «las ciudades no están preparadas ni lo van a estar para soportar tanta carga. El futuro es el híbrido. Y ahí también juega un papel fundamental nuestro motor». La patente de INNengine puede funcionar junto a un motor eléctrico en modo «range extender», como los híbridos que ya existen. «La diferencia -aclaraGarrido, el inventor y fundado de la empresa– es que nuestro motor es mucho más pequeño y los motores híbridos actuales son muy grandes y muy pesados. Con el nuestro ganan espacio, consumen mucho menos en carretera y dejan menos huella de CO2».
Primeras fotografías del extraño Delfín Liso
Rara vez tenemos oportunidad de ver a este exótico delfín sin aleta dorsal.
Un biólogo marino, Marco Pinto, registró a través de fotografías, la aparición repentina de cinco delfines lisos, los cuales son de color blanco con negro.
El acontecimiento fue de gran sorpresa para el biólogo y para todas las personas que vieron las fotos, pues esta subespecie de delfín ha sido visto únicamente 12 veces y avistados siempre afuera de las aguas de Chile, nunca en el estrecho de Magallanes, además, de dichos avistamientos no se tienen registros, nadie había logrado obtener fotos hasta el momento, por lo que se considera el primer avistamiendo de la historia de esta especie.
El biólogo se encontraba embarcado con su equipo de trabajo, iban navegando con la misión de poner una boya oceanográfica para medir los efectos que está causando el calentamiento global en el agua. Ellos esperaban ver animales como las ballenas jorobadas que son típicas en la zona, pero nunca delfines lisos.
Lograron percibir la presencia de estos animales, gracias a que uno de los participantes de la embarcación anunció que habían cinco cuerpos extraños merodeando cerca de su bote, todos, al verlos, pensaron que se trataba de orcas, sin embargo, a los pocos segundos, lo pusieron en duda por el aspecto de los animales, pues este tipo de delfín es el único en su especie que carece de aleta dorsal, fue entonces cuando confirmaron que se trataba de estos delfines.
Este tipo de delfines son muy escurridizos y nunca se habían visto en las cerca de la costa y mucho menos en esa zona de Chile, un suceso realmente inesperado pero un hecho de celebración, pues es gratificante saber que esta especie extiende su diversidad y territorio cada vez más, lo que le permite su reproducción, por ende su conservación.
Un biólogo marino, Marco Pinto, registró a través de fotografías, la aparición repentina de cinco delfines lisos, los cuales son de color blanco con negro.
El acontecimiento fue de gran sorpresa para el biólogo y para todas las personas que vieron las fotos, pues esta subespecie de delfín ha sido visto únicamente 12 veces y avistados siempre afuera de las aguas de Chile, nunca en el estrecho de Magallanes, además, de dichos avistamientos no se tienen registros, nadie había logrado obtener fotos hasta el momento, por lo que se considera el primer avistamiendo de la historia de esta especie.
El biólogo se encontraba embarcado con su equipo de trabajo, iban navegando con la misión de poner una boya oceanográfica para medir los efectos que está causando el calentamiento global en el agua. Ellos esperaban ver animales como las ballenas jorobadas que son típicas en la zona, pero nunca delfines lisos.
Lograron percibir la presencia de estos animales, gracias a que uno de los participantes de la embarcación anunció que habían cinco cuerpos extraños merodeando cerca de su bote, todos, al verlos, pensaron que se trataba de orcas, sin embargo, a los pocos segundos, lo pusieron en duda por el aspecto de los animales, pues este tipo de delfín es el único en su especie que carece de aleta dorsal, fue entonces cuando confirmaron que se trataba de estos delfines.
Este tipo de delfines son muy escurridizos y nunca se habían visto en las cerca de la costa y mucho menos en esa zona de Chile, un suceso realmente inesperado pero un hecho de celebración, pues es gratificante saber que esta especie extiende su diversidad y territorio cada vez más, lo que le permite su reproducción, por ende su conservación.
Llega el microondas que enfría las latas en 30 segundos
El prototipo ha sido creado por cinco estudiantes argentinos y ha suscitado el interés por adquirir la licencia de diferentes empresas de bebidas
Chill it, el microondas que enfría cervezas
Tener cerveza fría al instante. El sueño de cualquier cervecero está un poco más cerca gracias al trabajo de cinco estudiantes argentinos, que han desarrollado Chill it, un microondas que enfría latas en apenas 30 segundos.
La idea surgió hace cinco años en la universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA), donde los estudiantes de Administración de Empresas Marcos Condomí, Nicolas Kolliker y Santiago Schmidt, presentaron el proyecto en un trabajo práctico sobre innovación, incluyendo el modelo de negocios. La acogida fue tan buen que fueron los propios profesores los que los instaron a desarrollar el diseño a través de su propia empresa.
Tras varios fracasos prácticos, el éxito en el método llegó con la incorporación al equipo de Luciano Cismondi y Pablo Di Lorenzo, estudiantes de ingeniería electrónica. Con ellos lograron transformar una idea que se perfilaba irrealizable en una máquina que actualmente funciona.
Aunque no se ha revelado la fórmula, se sabe que el aparato se enchufa como cualquier otro electrodoméstico, no lleva hielo y consume mucha menos energía que una nevera, logrando un 60% de ahorro energético.
Hora de negociar
Los jóvenes se encuentran negociando con varias empresas de bebidas, que ya han mostrado su interés en adquirir la licencia. Su objetivo es conseguir que alguna firma tecnológica con capacidad industrial quiera producir estas máquinas a gran escala, lo que les permitiría recibir dividendos por cada patente, conservando en sus manos el capital tecnológico con la idea de ser sus propios fabricantes en el futuro.
Además del prototipo oficial han diseñado un modelo para el hogar, más pequeño, y otro portátil, para llevar en vehículos o food tracks.
Chill it, el microondas que enfría cervezas
Tener cerveza fría al instante. El sueño de cualquier cervecero está un poco más cerca gracias al trabajo de cinco estudiantes argentinos, que han desarrollado Chill it, un microondas que enfría latas en apenas 30 segundos.
La idea surgió hace cinco años en la universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA), donde los estudiantes de Administración de Empresas Marcos Condomí, Nicolas Kolliker y Santiago Schmidt, presentaron el proyecto en un trabajo práctico sobre innovación, incluyendo el modelo de negocios. La acogida fue tan buen que fueron los propios profesores los que los instaron a desarrollar el diseño a través de su propia empresa.
Tras varios fracasos prácticos, el éxito en el método llegó con la incorporación al equipo de Luciano Cismondi y Pablo Di Lorenzo, estudiantes de ingeniería electrónica. Con ellos lograron transformar una idea que se perfilaba irrealizable en una máquina que actualmente funciona.
Aunque no se ha revelado la fórmula, se sabe que el aparato se enchufa como cualquier otro electrodoméstico, no lleva hielo y consume mucha menos energía que una nevera, logrando un 60% de ahorro energético.
Hora de negociar
Los jóvenes se encuentran negociando con varias empresas de bebidas, que ya han mostrado su interés en adquirir la licencia. Su objetivo es conseguir que alguna firma tecnológica con capacidad industrial quiera producir estas máquinas a gran escala, lo que les permitiría recibir dividendos por cada patente, conservando en sus manos el capital tecnológico con la idea de ser sus propios fabricantes en el futuro.
Además del prototipo oficial han diseñado un modelo para el hogar, más pequeño, y otro portátil, para llevar en vehículos o food tracks.
El verdadero Iron Man vuela con un Jet Suit sobre Dubai
Es un pájaro? Es un avión? No, es Vince Reffet, más conocido como Jetman.
Este increíble invento le permite volar con un atuendo de fibra de carbono y un pequeño reactor individual. Es el primer jet unipersonal que consigue hacer un vuelo a gran altitud. Con este dispositivo Vince llegó a alcanzar una altura de 1800 metros y alcanzó una velocidad de 400 Km/h.
Incluso consiguió hacer un loop completo, o lo que es lo mismo, la acrobacia de girar sobre si mismo. El vuelo duró unos 3 minutos.
Te imaginas que puedan perfeccionar este sistema y sea el futuro del transporte? Que no hicieran falta vehículos y pudiesemos viajar así?
Este increíble invento le permite volar con un atuendo de fibra de carbono y un pequeño reactor individual. Es el primer jet unipersonal que consigue hacer un vuelo a gran altitud. Con este dispositivo Vince llegó a alcanzar una altura de 1800 metros y alcanzó una velocidad de 400 Km/h.
Incluso consiguió hacer un loop completo, o lo que es lo mismo, la acrobacia de girar sobre si mismo. El vuelo duró unos 3 minutos.
Te imaginas que puedan perfeccionar este sistema y sea el futuro del transporte? Que no hicieran falta vehículos y pudiesemos viajar así?
China construye una estrella artificial seis veces más caliente que el Sol
Podría ser el futuro de la energía nuclear. Ese país construyó un reactor de fusión que alcanza temperaturas de 100 millones de grados centígrados, que es seis veces más caliente que el sol.
La fusión nuclear podría ser el futuro de la energía, reemplazando los combustibles fósiles con nuestras propias estrellas artificiales. Por eso, China construyó un reactor de fusión que alcanza temperaturas de 100 millones de grados centígrados, que es seis veces más caliente que el sol.
El reactor se llama Tokamak Superconductor Avanzado Experimental (EAST, por sus siglas en inglés) y puede generar fusión nuclear sostenida durante aproximadamente 10 segundos antes de apagarse.
EAST es un reactor de fusión con sede en Hefei, China. Lo interesante es que puede alcanzar temperaturas más de seis veces más altas que el sol. De acuerdo con Business Insider, la fusión se produce cuando dos átomos ligeros se combinan en uno solo, más grande, liberando energía en el proceso. Suena bastante simple, pero no es fácil de lograr. Porque esos dos átomos comparten una carga positiva. Y al igual que dos imanes opuestos, esos átomos positivos se repelen entre sí.
Las estrellas como el sol de nuestro sistema pueden superar esta repulsión gracias a su tamaño masivo, “lo que crea una tremenda cantidad de presión en sus núcleos. Por lo tanto, los átomos se obligan a acercarse entre sí, lo que los hace más propensos a chocar. Solo hay un problema: no tenemos la tecnología para recrear ese tipo de presión en la Tierra” explica el medio estadounidense.
También hay otra manera de generar este tipo de energía: con temperaturas extremas. Eso es exactamente lo que hacen los dispositivos como EAST. Cuanto más alta es la temperatura, más rápido se mueven los átomos y más probable es que colisionen.
Sin embargo, si la temperatura es demasiado alta los átomos se mueven demasiado rápido y “se pasa” de presión. Si la temperatura es demasiado fría, los átomos no se mueven lo suficientemente rápido. La temperatura para generar fusión es de 100 millones de grados centígrados, y esto es lo que intenta emular el EAST.
Sólo unos pocos experimentos de fusión en el mundo han superado este hito. EAST mantuvo la fusión nuclear durante aproximadamente 10 segundos antes de apagarse. Aunque es un gran avance, está muy lejos de generar energía sostenible para la gente de la Tierra.
La fusión nuclear podría ser el futuro de la energía, reemplazando los combustibles fósiles con nuestras propias estrellas artificiales. Por eso, China construyó un reactor de fusión que alcanza temperaturas de 100 millones de grados centígrados, que es seis veces más caliente que el sol.
El reactor se llama Tokamak Superconductor Avanzado Experimental (EAST, por sus siglas en inglés) y puede generar fusión nuclear sostenida durante aproximadamente 10 segundos antes de apagarse.
EAST es un reactor de fusión con sede en Hefei, China. Lo interesante es que puede alcanzar temperaturas más de seis veces más altas que el sol. De acuerdo con Business Insider, la fusión se produce cuando dos átomos ligeros se combinan en uno solo, más grande, liberando energía en el proceso. Suena bastante simple, pero no es fácil de lograr. Porque esos dos átomos comparten una carga positiva. Y al igual que dos imanes opuestos, esos átomos positivos se repelen entre sí.
Las estrellas como el sol de nuestro sistema pueden superar esta repulsión gracias a su tamaño masivo, “lo que crea una tremenda cantidad de presión en sus núcleos. Por lo tanto, los átomos se obligan a acercarse entre sí, lo que los hace más propensos a chocar. Solo hay un problema: no tenemos la tecnología para recrear ese tipo de presión en la Tierra” explica el medio estadounidense.
También hay otra manera de generar este tipo de energía: con temperaturas extremas. Eso es exactamente lo que hacen los dispositivos como EAST. Cuanto más alta es la temperatura, más rápido se mueven los átomos y más probable es que colisionen.
Sin embargo, si la temperatura es demasiado alta los átomos se mueven demasiado rápido y “se pasa” de presión. Si la temperatura es demasiado fría, los átomos no se mueven lo suficientemente rápido. La temperatura para generar fusión es de 100 millones de grados centígrados, y esto es lo que intenta emular el EAST.
Sólo unos pocos experimentos de fusión en el mundo han superado este hito. EAST mantuvo la fusión nuclear durante aproximadamente 10 segundos antes de apagarse. Aunque es un gran avance, está muy lejos de generar energía sostenible para la gente de la Tierra.
Equipo de buceo que permite respirar bajo el agua por tiempo ilimitado
El aparato, muy sencillo, se llama Exolung y aunque aún se encuentra en fase de prototipo y pendiente de patente y de socios inversores, todo indica que puede salir adelante.
De vez en cuando aparecen inventores que sorprenden con artilugios que revolucionan el mercado. Éste puede ser el caso de Jörg Tragatschnig, creador de un dispositivo de respiración submarina para que los buzos dispongan de un suministro ilimitado de aire.
El aparato, muy sencillo, se llama Exolung y aunque aún se encuentra en fase de prototipo y pendiente de patente y de socios inversores, todo indica que puede salir adelante.
Se trata de una alternativa a los tanques de buceo de duración limitada. Su mecanismo es muy sencillo: consiste en traducir los movimientos de natación del buzo en movimiento de aire, manteniendo el flujo de aire mientras el buzo sigue nadando. Es compacto, ligero y, muy importante, no requiere recargas.
Este revolucionario equipo de buceo de sello austriaco funciona igual que un par de pulmones artificiales exteriores. Básicamente, es una mejora del kit habitual para la práctica de snorkel, compuesto por aletas, máscara y tubo respirador. Y te permite sumergirte hasta 5 metros de profundidad.
Exolung utiliza el movimiento y la potencia del cuerpo para extraer aire de la superficie. Después, un tubo o manguera de suministro de aire, de 5 metros de longitud -el modelo básico-, está conectado a una boya flotante inflable y ésta a una campana de aire con un diafragma flexible. La boya sirve como restricción de seguridad para el buzo y una señal de su presencia a otros navegantes. La campana de aire está unida a los pies del buzo, a través de unas correas ajustables para las piernas.
Mientras el buceador no pare de nadar podrá respirar porque cuando extiende las piernas, extrae aire fresco de la superficie y el agua se desplaza desde la campana de aire y cuando las retrae, el agua comprime el aire de la campana de aire y el buzo puede inhalar este aire sin esfuerzo. La mecánica, muy sencilla, consiste en aplicar los mismos principios del buceo libre y persigue sincronizar la respiración con los movimientos para que el suministro de aire sea constante. Y reducir lo máximo posible la demanda de oxígeno relajando el cuerpo.
El peso del equipo es de 3,5 kg y forma, plegado, un paquete de 40x30x20cm, lo que le hace fácilmente transportable. El precio previsto no superará los 300 euros en su versión básica y 500 euros aproximadamente para el modelo más profesional, el Pro Breather, que, a diferencia del básico, tendrá una manguera de 7 metros y una estructura reforzada.
Ya han surgido algunas sugerencias que apuntan que estaría bien agregar una pequeña bomba con batería para que el buzo pueda encenderla y apagarla cuando decida parar a deleitarse con las maravillas marinas sin pensar en quedarse sin aire. O simplemente si se cansa de nadar en un momento determinado.
Lo que sí hay que tener en cuenta es la seguridad y para ello es muy importante practicarlo al menos con un compañero y tener la previsión de hidratarse antes de la inmersión e ingerir proteínas para evitar agotarse antes de tiempo. También es aconsejable no nadar contra corriente, evitar las aguas turbulentas que impidan tu visión y las corrientes rápidas y aprender el lenguaje por señas para saber interpretarlo bajo el agua (gestos para manifestar cómo subir, bajar, estoy bien, algo no está bien...).
La práctica del snorkel resulta ideal en vacaciones y sus beneficios están más que demostrados. Además de disfrutar de las maravillas del mar, activas la circulación al nadar, quemas calorías, tonificas el cuerpo, reafirmas los músculos y relajas tu mente. Al nadar, aunque no seas Michael Phelps, segregas endorfinas, las hormonas del placer y si al final se comercializa el Exolung, podrás practicarlo sin pensar en nada más que respirar bajo el agua.
De vez en cuando aparecen inventores que sorprenden con artilugios que revolucionan el mercado. Éste puede ser el caso de Jörg Tragatschnig, creador de un dispositivo de respiración submarina para que los buzos dispongan de un suministro ilimitado de aire.
El aparato, muy sencillo, se llama Exolung y aunque aún se encuentra en fase de prototipo y pendiente de patente y de socios inversores, todo indica que puede salir adelante.
Se trata de una alternativa a los tanques de buceo de duración limitada. Su mecanismo es muy sencillo: consiste en traducir los movimientos de natación del buzo en movimiento de aire, manteniendo el flujo de aire mientras el buzo sigue nadando. Es compacto, ligero y, muy importante, no requiere recargas.
Este revolucionario equipo de buceo de sello austriaco funciona igual que un par de pulmones artificiales exteriores. Básicamente, es una mejora del kit habitual para la práctica de snorkel, compuesto por aletas, máscara y tubo respirador. Y te permite sumergirte hasta 5 metros de profundidad.
Exolung utiliza el movimiento y la potencia del cuerpo para extraer aire de la superficie. Después, un tubo o manguera de suministro de aire, de 5 metros de longitud -el modelo básico-, está conectado a una boya flotante inflable y ésta a una campana de aire con un diafragma flexible. La boya sirve como restricción de seguridad para el buzo y una señal de su presencia a otros navegantes. La campana de aire está unida a los pies del buzo, a través de unas correas ajustables para las piernas.
Mientras el buceador no pare de nadar podrá respirar porque cuando extiende las piernas, extrae aire fresco de la superficie y el agua se desplaza desde la campana de aire y cuando las retrae, el agua comprime el aire de la campana de aire y el buzo puede inhalar este aire sin esfuerzo. La mecánica, muy sencilla, consiste en aplicar los mismos principios del buceo libre y persigue sincronizar la respiración con los movimientos para que el suministro de aire sea constante. Y reducir lo máximo posible la demanda de oxígeno relajando el cuerpo.
El peso del equipo es de 3,5 kg y forma, plegado, un paquete de 40x30x20cm, lo que le hace fácilmente transportable. El precio previsto no superará los 300 euros en su versión básica y 500 euros aproximadamente para el modelo más profesional, el Pro Breather, que, a diferencia del básico, tendrá una manguera de 7 metros y una estructura reforzada.
Ya han surgido algunas sugerencias que apuntan que estaría bien agregar una pequeña bomba con batería para que el buzo pueda encenderla y apagarla cuando decida parar a deleitarse con las maravillas marinas sin pensar en quedarse sin aire. O simplemente si se cansa de nadar en un momento determinado.
Lo que sí hay que tener en cuenta es la seguridad y para ello es muy importante practicarlo al menos con un compañero y tener la previsión de hidratarse antes de la inmersión e ingerir proteínas para evitar agotarse antes de tiempo. También es aconsejable no nadar contra corriente, evitar las aguas turbulentas que impidan tu visión y las corrientes rápidas y aprender el lenguaje por señas para saber interpretarlo bajo el agua (gestos para manifestar cómo subir, bajar, estoy bien, algo no está bien...).
La práctica del snorkel resulta ideal en vacaciones y sus beneficios están más que demostrados. Además de disfrutar de las maravillas del mar, activas la circulación al nadar, quemas calorías, tonificas el cuerpo, reafirmas los músculos y relajas tu mente. Al nadar, aunque no seas Michael Phelps, segregas endorfinas, las hormonas del placer y si al final se comercializa el Exolung, podrás practicarlo sin pensar en nada más que respirar bajo el agua.
Primer gran descubrimiento de la NASA en 2020
El primer gran descubrimiento de la NASA en este 2020, es un planeta del tamaño de la Tierra situado en una "zona habitable". Se llama TOI 700 d.
Mide un 20% más que la Tierra y tarda unos 37 días en completar la orbita alrededor de su estrella, de la cual recibe el 86% de la energía que el Sol proporciona a nuestro planeta.
La distancia a la que se encuentra de su estrella permitiría que tuviera agua liquída en su superficie, siempre y cuando su atmósfera lo permitiese.
Esto hace considerar que se encuentra en una "zona habitable".
Pero colonizarlo no será posible puesto que se encuentra a 100 años luz por lo que cualquier nave tardaría cientos de miles de años en llegar.
TOI 700 d, está en la órbita de una estrella roja enana más fría y pequeña que el Sol pero que tiene hasta tres mundos en órbita.
Este es el primer mundo similar a la Tierra detectado por el "Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito" (TESS), lanzado en abril de 2018.
Los científicos esperan que las próximas misiones examinen las atmósferas de estos exoplanetas para deducir como son sus climas y conocer si realmente son o no habitables.
¿Podría haber vida en este planeta?
Cuando en el mundo solo había un hombre para 17 mujeres
Se lo pasarían muy bien los hombres pero la raza humana estuvo en peligro
Hace unos 7.000 años, algo extraño les sucedió a los hombres. Algo de tal envergadura que provocó que durante los siguientes dos milenios, su diversidad genética descendiera de forma brusca. Tan extremo fue ese colapso que quedó un varón para cada 17 mujeres en el mundo. La cosa no era sencilla en la Edad de Piedra.
Este colapso biológico se denomina cuello de botella postneolítico del cromosoma Y, pero no fue el primero sufrido por el Homo sapiens desde su aparición. Un cuello de botella poblacional sucede cuando una especie pierde una gran cantidad de miembros, de uno o ambos sexos, hasta el punto de sufrir un riesgo de extinción durante un tiempo. El más famoso que ha golpeado a nuestra especie se produjo hace 70.000 años, cuando el supervolcán Toba hizo erupción en Sumatra y sumió al planeta en el invierno durante seis largos años, provocando una “edad de hielo” instantánea. Algunos investigadores han calculado que solo sobrevivieron unas mil parejas reproductoras, de donde habría descendido toda la humanidad.
El evento del neolítico en África, Asia y Europa, menos conocido, fue detallado en un estudio publicado en “Genome Research” hace algunos años, dejando perplejos a antropólogos y biólogos desde entonces por sus extrañas circunstancias. En primer lugar, el fenómeno se observa solo en los hombres a través de los genes en el cromosoma Y, que los padres transmiten a sus hijos varones. En segundo lugar, el cuello de botella es mucho más reciente que otros eventos similares, dando a entender que sus orígenes podrían tener algo que ver con el cambio de las estructuras sociales.
En efecto, así lo creen investigadores de la Universidad de Stanford en California (EE.UU.), quienes argumentan en la revista “Nature Communications“ que el colapso fue el resultado de las guerras entre clanes patrilineales, cuya membresía está determinada por los antepasados masculinos.
Después del inicio de la agricultura y el pastoreo hace unos 12.000 años, las sociedades se organizaron cada vez más en torno a grupos de parentesco extendidos, muchos de ellos clanes patrilineales, organizados alrededor de parientes por línea paterna. Las mujeres podían unirse con hombres de otro clan, pero ellos no podían salir de su grupo. Estaban todos emparentados y, por lo tanto, compartían un mismo cromosoma Y. Al menos desde el punto de vista de esos cromosomas, es casi como si todos en un clan tuvieran el mismo padre.
Linajes aniquilados
Según los investigadores, en estas circunstancias, las guerras de clanes, la aniquilacion completa de la población masculina de un grupo y la integración de sus mujeres al grupo victorioso, fue lo que provocó el cuello de botella. Un buen número de linajes masculinos fueron eliminados, y con ellos sus cromosomas Y únicos.
La feliz hipótesis original -por cierto, propuesta por dos estudiantes-fue comprobada con modelos matemáticos y simulaciones por computadora en las que los hombres luchaban y morían por los recursos que sus clanes necesitaban para sobrevivir. Como esperaba el equipo, las guerras entre los clanes patrilineales redujeron drásticamente la diversidad del cromosoma Y a lo largo del tiempo, mientras que el conflicto entre los clanes no patrilineales (en los que hombres y mujeres podían moverse entre grupos) no lo hizo.
El modelo también explica la observación de que, entre los linajes masculinos que sobrevivieron al cuello de botella del cromosoma Y, algunos experimentaron expansiones importantes, consistentes con el modelo del clan patrilineal.
Los investigadores creen que ese marco de trabajo se puede aplicar en otras áreas, en cualquier lugar donde “los patrones históricos y geográficos de las interacciones culturales puedan explicar los patrones que se ven en la genética”.
Hace unos 7.000 años, algo extraño les sucedió a los hombres. Algo de tal envergadura que provocó que durante los siguientes dos milenios, su diversidad genética descendiera de forma brusca. Tan extremo fue ese colapso que quedó un varón para cada 17 mujeres en el mundo. La cosa no era sencilla en la Edad de Piedra.
Este colapso biológico se denomina cuello de botella postneolítico del cromosoma Y, pero no fue el primero sufrido por el Homo sapiens desde su aparición. Un cuello de botella poblacional sucede cuando una especie pierde una gran cantidad de miembros, de uno o ambos sexos, hasta el punto de sufrir un riesgo de extinción durante un tiempo. El más famoso que ha golpeado a nuestra especie se produjo hace 70.000 años, cuando el supervolcán Toba hizo erupción en Sumatra y sumió al planeta en el invierno durante seis largos años, provocando una “edad de hielo” instantánea. Algunos investigadores han calculado que solo sobrevivieron unas mil parejas reproductoras, de donde habría descendido toda la humanidad.
El evento del neolítico en África, Asia y Europa, menos conocido, fue detallado en un estudio publicado en “Genome Research” hace algunos años, dejando perplejos a antropólogos y biólogos desde entonces por sus extrañas circunstancias. En primer lugar, el fenómeno se observa solo en los hombres a través de los genes en el cromosoma Y, que los padres transmiten a sus hijos varones. En segundo lugar, el cuello de botella es mucho más reciente que otros eventos similares, dando a entender que sus orígenes podrían tener algo que ver con el cambio de las estructuras sociales.
En efecto, así lo creen investigadores de la Universidad de Stanford en California (EE.UU.), quienes argumentan en la revista “Nature Communications“ que el colapso fue el resultado de las guerras entre clanes patrilineales, cuya membresía está determinada por los antepasados masculinos.
Después del inicio de la agricultura y el pastoreo hace unos 12.000 años, las sociedades se organizaron cada vez más en torno a grupos de parentesco extendidos, muchos de ellos clanes patrilineales, organizados alrededor de parientes por línea paterna. Las mujeres podían unirse con hombres de otro clan, pero ellos no podían salir de su grupo. Estaban todos emparentados y, por lo tanto, compartían un mismo cromosoma Y. Al menos desde el punto de vista de esos cromosomas, es casi como si todos en un clan tuvieran el mismo padre.
Linajes aniquilados
Según los investigadores, en estas circunstancias, las guerras de clanes, la aniquilacion completa de la población masculina de un grupo y la integración de sus mujeres al grupo victorioso, fue lo que provocó el cuello de botella. Un buen número de linajes masculinos fueron eliminados, y con ellos sus cromosomas Y únicos.
La feliz hipótesis original -por cierto, propuesta por dos estudiantes-fue comprobada con modelos matemáticos y simulaciones por computadora en las que los hombres luchaban y morían por los recursos que sus clanes necesitaban para sobrevivir. Como esperaba el equipo, las guerras entre los clanes patrilineales redujeron drásticamente la diversidad del cromosoma Y a lo largo del tiempo, mientras que el conflicto entre los clanes no patrilineales (en los que hombres y mujeres podían moverse entre grupos) no lo hizo.
El modelo también explica la observación de que, entre los linajes masculinos que sobrevivieron al cuello de botella del cromosoma Y, algunos experimentaron expansiones importantes, consistentes con el modelo del clan patrilineal.
Los investigadores creen que ese marco de trabajo se puede aplicar en otras áreas, en cualquier lugar donde “los patrones históricos y geográficos de las interacciones culturales puedan explicar los patrones que se ven en la genética”.
¿Qué son las extinciones en masa y cuáles son sus causas?
Estamos frente a otra extinción masiva o todo es un cuento chino. Y si
es así, por qué. Es culpa de los humanos o sencillamente es otro proceso
terrestre que nada tiene que ver con nosotros...
Más del 99 por ciento de todos los organismos que han vivido en la Tierra se encuentran extintos. Mientras las nuevas especies evolucionan para encajar en nichos ecológicos cambiantes, las especies antiguas desaparecen. Pero la extinción no sigue un ritmo constante. En una serie de ocasiones en los últimos 500 millones de años, entre el 75 y más del 90 por ciento de todas las especies de la Tierra han desaparecido en un abrir y cerrar de ojos geológico en catástrofes que denominamos extinciones en masa.
Aunque las extinciones en masa son fenómenos letales, abren el planeta a la aparición de nuevas formas de vida. La extinción en masa más estudiada, que marcó la frontera entre el Cretácico y el Paleógeno hace unos 66 millones de años, acabó con los dinosaurios no aviares y dejó espacio a la rápida diversificación y evolución de los mamíferos y las aves.
Aunque la extinción del Cretácico-Paleógeno es célebre por haber sido causada por un gran asteroide, se trata de la excepción. Parece ser que el mayor factor impulsor de las extinciones en masa son los grandes cambios en el ciclo de carbono terrestre, como las erupciones de las grandes provincias magmáticas, volcanes enormes que inundaron cientos de miles de kilómetros cuadrados con lava. Estas erupciones expulsaron a la atmósfera cantidades enormes de gases que retienen el calor, como el dióxido de carbono, lo que facilitó un calentamiento global desbocado y efectos conexos como la acidificación del océano y la anoxia, o la falta de oxígeno disuelto en el agua.
La extinción del Ordovícico-Silúrico: hace 444 millones de años
El Ordovícico, que comenzó hace 485 millones de años y terminó hace 444 millones de años, fue una época de cambios drásticos en la Tierra. Durante un periodo de 30 millones de años, se desarrollaron diversas especies, pero hacia el fin del periodo se produjo la primera extinción en masa conocida. Entonces, una glaciación masiva bloqueó cantidades enormes de agua en una capa de hielo que cubría partes de una gran masa continental polar en el sur. Este embate helado podría haber sido provocado por el surgimiento de los montes Apalaches en Norteamérica. La erosión a gran escala de estas rocas recién nacidas absorbió dióxido de carbono de la atmósfera y enfrió drásticamente el planeta.
Como consecuencia, los niveles del mar se desplomaron decenas de metros. Los hábitats de las criaturas que vivían en aguas poco profundas se enfriaron y menguaron rápidamente, lo que supuso un duro golpe. La vida restante se recuperó de forma vacilante en aguas químicamente hostiles: cuando el nivel del mar volvió a subir, los niveles de oxígeno marinos disminuyeron, lo que a su vez facilitó la retención de los metales tóxicos disueltos en el agua del mar.
Fue la segunda peor extinción en masa conocida por la ciencia: se estima que acabó con el 85 por ciento de las especies existentes. El fenómeno pasó una factura mayor a organismos marinos como corales, braquiópodos, trilobites y conodontos, unas criaturas similares a las anguilas.
Extinción del Devónico: hace 383-359 millones de años
Esta extinción en masa, que comenzó hace 383 millones de años, eliminó a casi un 75 por ciento de todas las especies de la Tierra en un lapso de casi 20 millones de años.
En varios pulsos del Devónico, los niveles del oxígeno marino descendieron de forma precipitada, lo que asestó un duro golpe a los conodontos y a los goniatítidos, criaturas con concha emparentadas con los calamares y los pulpos. El peor de estos pulsos, denominado evento Kellwasser, se produjo hace unos 372 millones de años. Las rocas de ese periodo en la actual Alemania muestran que, conforme se desplomaban los niveles de oxígeno, se extinguieron muchas criaturas constructoras de arrecifes, entre ellas una clase importante de esponjas llamada Stromatoporida.
Ha costado establecer la causa de los pulsos de extinción del Devónico, pero el vulcanismo es un posible desencadenante: dos millones de años después del evento Kellwasser, una gran provincia magmática llamada traps de Viluy expulsó casi 960 000 kilómetros cúbicos de lava en la actual Siberia. La erupción habría expulsado gases de efecto invernadero y dióxido de azufre, que pueden provocar lluvia ácida. Los asteroides también podrían haber contribuido. El cráter sueco de Siljan, de casi 52 kilómetros de ancho y uno de los mayores cráteres de impacto que quedan en la Tierra, se formó hace unos 377 millones de años.
Aunque quizá parezca sorprendente, las plantas terrestres podrían haber sido cómplices del delito. Durante el Devónico, las plantas dieron con diversas adaptaciones ganadoras, como la lignina, un compuesto fortalecedor de las raíces, y una estructura vascular completa. Estos rasgos permitieron que las plantas crecieran —y que sus raíces llegaran a más profundidad— más que nunca, lo que podría haber aumentado la tasa de meteorización.
Cuanto más rápido se meteorizaban las rocas, más nutrientes excesivos fluían de la tierra al mar. Esta afluencia podría haber provocado la proliferación de algas y, cuando estas murieron, su descomposición retiró oxígeno del océano y formó las denominadas zonas muertas. Asimismo, la propagación de los árboles habría absorbido CO2 de la atmósfera, lo que quizá marcara el comienzo del enfriamiento global.
Durante el Devónico no solo se extinguieron algunas criaturas, sino que la diversificación de las especies se ralentizó, añadiendo una pieza más a este rompecabezas. Dicha ralentización podría haber provocado la propagación global de especies invasoras, ya que el alto nivel del mar facilitó la mezcla de criaturas de hábitats marinos aislados, lo que permitió la homogeneización de ecosistemas de todo el mundo.
Extinción del Pérmico-Triásico: hace 252 millones de años
Hace unos 252 millones de años, la vida en la Tierra se enfrentó a la «Gran Mortandad»: la extinción del Pérmico-Triásico. Este cataclismo fue el peor acontecimiento sufrido jamás por las criaturas del planeta. A lo largo de unos 60 000 años, se extinguieron el 96 por ciento de todas las especies marinas y casi tres de cada cuatro especies terrestres. Los bosques del mundo quedaron arrasados y no se recuperarían del todo hasta unos 10 millones de años después. De las cinco extinciones en masa, la del Pérmico-Triásico es la única que acabó con una gran cantidad de especies de insectos. Los ecosistemas marinos tardaron entre cuatro y ocho millones de años en recuperarse.
La causa principal de la extinción fueron los traps siberianos, un complejo volcánico inmenso que entró en erupción y expulsó tres millones de kilómetros cúbicos de lava sobre la actual Siberia. La erupción liberó al menos 14,5 billones de toneladas de carbono, más de 2,5 veces la cantidad que se liberaría si se extrajera y se quemara hasta el último gramo de combustible fósil del planeta. Para colmo de males, el magma de los traps siberianos se infiltró en cuencas carboníferas en camino a la superficie y es probable que liberase aún más gases de efecto invernadero, como metano.
El calentamiento global resultante fue infernal. En el millón de años posterior al evento, el agua marina y las temperaturas del suelo aumentaron entre 14 y 19 grados Celsius. Hace unos 250,5 millones de años, las temperaturas de la superficie del mar en el ecuador habían aumentado hasta los 40 grados centígrados, la temperatura máxima estándar de una bañera de hidromasaje. Por aquel entonces, apenas vivían peces en el ecuador.
Con el aumento de las temperaturas, las rocas terrestres se erosionaron más deprisa, un desgaste acelerado por la lluvia ácida formada a partir del azufre volcánico. Al igual que en el Devónico, el incremento de la erosión habría provocado una anoxia que asfixió los océanos. Los modelos climáticos estiman que en esta época se perdió un 76 por ciento del inventario de oxígeno oceánico. Estos modelos también sugieren que el calentamiento y la pérdida de oxígeno fueron los responsables de la mayor parte de las desapariciones de especies durante esta extinción.
Extinción del Triásico-Jurásico: hace 201 millones de años
La vida tardó mucho tiempo en recuperarse de la Gran Mortandad, pero cuando lo hizo, se diversificó enseguida. Las criaturas constructoras de arrecifes empezaron a afianzarse y una vegetación exuberante cubrió la tierra, preparando el terreno para un grupo de reptiles llamados arcosaurios: los precursores de las aves, los cocodrilianos, los pterosaurios y los dinosaurios no aviares. Pero hace unos 201 millones de años, la vida sufrió otro gran golpe: la pérdida repentina de hasta el 80 por ciento de todas las especies terrestres y marinas.
A finales del Triásico, la Tierra se calentó una media de entre 2,7 y 6 grados Celsius debido a la cuadruplicación de los niveles atmosféricos de CO2. Es probable que la causa de esto fuera la enorme cantidad de gases de efecto invernadero de la provincia magmática del Atlántico Central, una gran provincia magmática en la región central del supercontinente Pangea. Actualmente, los restos de dichas coladas de lava antiguas se dividen entre el este de Sudamérica, el este de Norteamérica y el oeste de África. La provincia magmática del Atlántico Central era gigantesca: su volumen de lava podría sepultar los Estados Unidos continentales bajo 400 metros de roca.
El incremento del CO2 acidificó los océanos del Triásico, lo que dificultó que las criaturas marinas construyeran conchas de carbonato cálcico. En tierra, los vertebrados dominantes habían sido los cocodrilianos, más grandes y mucho más diversos que en la actualidad. Muchos de ellos se extinguieron. A su paso, los primeros dinosaurios —criaturas pequeñas y ágiles en la periferia ecológica— se diversificaron rápidamente.
Extinción del Cretácico-Paleógeno: hace 66 millones de años
La extinción del Cretácico-Paleógeno es la extinción en masa más reciente y la única vinculada de forma definitiva al impacto de un gran asteroide. Durante ella se extinguió casi el 76 por ciento de las especies del planeta, entre ellas los dinosaurios no aviares.
Un día hace 66 millones de años, un asteroide de casi 12 kilómetros de diámetro cayó en las aguas frente a la actual península de Yucatán de México a más de 72 000 kilómetros por hora. El impacto —que dejó un cráter de más de 193 kilómetros de ancho— arrojó grandes volúmenes de polvo, escombros y azufre a la atmósfera y provocó un enfriamiento global drástico. Ardieron incendios forestales en tierras situadas en un radio de 1400 kilómetros del impacto y se formó un tsunami enorme. De la noche a la mañana, los ecosistemas que habían sustentado a los dinosaurios no aviares empezaron a derrumbarse.
El calentamiento global provocado por las erupciones volcánicas en las escaleras del Decán, en la India, podría haber agravado el fenómeno. Algunos científicos sostienen que algunas de las erupciones de las escaleras del Decán podrían haberse producido como consecuencia del impacto. La extinción actual
Hoy en día, la Tierra vive una crisis de biodiversidad. Estimaciones recientes sugieren que hasta un millón de especies de plantas y animales sufren la amenaza de al extinción, en gran medida por culpa de actividades humanas como la deforestación, la caza y la sobrepesca. Entre otros peligros figuran la propagación de especies invasoras y enfermedades por el comercio humano, así como la contaminación y el cambio climático antropogénico.
En la actualidad, las extinciones se producen cientos de veces más rápido de lo que ocurrirían de forma natural. Si en el próximo siglo se extinguieran todas las especies clasificadas en peligro crítico de extinción, en peligro de extinción o vulnerables y dicho ritmo de extinción no se ralentizara, podríamos acercarnos al nivel de una extinción en masa en cuestión de entre 240 y 540 años.
El cambio climático representa una amenaza a largo plazo. La quema de combustibles fósiles nos ha permitido imitar químicamente las grandes provincias magmáticas mediante la inyección de miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y otros gases en la atmósfera terrestre cada año. Por volumen total, estos volcanes pasados emitieron mucho más que los humanos hoy en día; las emisiones de los traps siberianos multiplican por más de 1400 el CO2 emitido por los humanos en 2018 procedente de la quema de combustibles fósiles para obtener energía. Sin embargo, los humanos emitimos gases de efecto invernadero tan rápido como —o incluso más rápido que— los traps siberianos y el clima terrestre cambia rápidamente en consecuencia.
Las extinciones en masa nos demuestran que el cambio climático repentino puede ser sumamente perturbador. Aunque aún no hemos atravesado el umbral del 75 por ciento de una extinción en masa, eso no significa que la cosa vaya bien. Mucho antes de llegar a ese oscuro marcador, los daños sembrarían el caos en los ecosistemas que poblamos y pondrían en peligro a especies de todo el mundo, incluida la nuestra.
Más del 99 por ciento de todos los organismos que han vivido en la Tierra se encuentran extintos. Mientras las nuevas especies evolucionan para encajar en nichos ecológicos cambiantes, las especies antiguas desaparecen. Pero la extinción no sigue un ritmo constante. En una serie de ocasiones en los últimos 500 millones de años, entre el 75 y más del 90 por ciento de todas las especies de la Tierra han desaparecido en un abrir y cerrar de ojos geológico en catástrofes que denominamos extinciones en masa.
Aunque las extinciones en masa son fenómenos letales, abren el planeta a la aparición de nuevas formas de vida. La extinción en masa más estudiada, que marcó la frontera entre el Cretácico y el Paleógeno hace unos 66 millones de años, acabó con los dinosaurios no aviares y dejó espacio a la rápida diversificación y evolución de los mamíferos y las aves.
Aunque la extinción del Cretácico-Paleógeno es célebre por haber sido causada por un gran asteroide, se trata de la excepción. Parece ser que el mayor factor impulsor de las extinciones en masa son los grandes cambios en el ciclo de carbono terrestre, como las erupciones de las grandes provincias magmáticas, volcanes enormes que inundaron cientos de miles de kilómetros cuadrados con lava. Estas erupciones expulsaron a la atmósfera cantidades enormes de gases que retienen el calor, como el dióxido de carbono, lo que facilitó un calentamiento global desbocado y efectos conexos como la acidificación del océano y la anoxia, o la falta de oxígeno disuelto en el agua.
La extinción del Ordovícico-Silúrico: hace 444 millones de años
El Ordovícico, que comenzó hace 485 millones de años y terminó hace 444 millones de años, fue una época de cambios drásticos en la Tierra. Durante un periodo de 30 millones de años, se desarrollaron diversas especies, pero hacia el fin del periodo se produjo la primera extinción en masa conocida. Entonces, una glaciación masiva bloqueó cantidades enormes de agua en una capa de hielo que cubría partes de una gran masa continental polar en el sur. Este embate helado podría haber sido provocado por el surgimiento de los montes Apalaches en Norteamérica. La erosión a gran escala de estas rocas recién nacidas absorbió dióxido de carbono de la atmósfera y enfrió drásticamente el planeta.
Como consecuencia, los niveles del mar se desplomaron decenas de metros. Los hábitats de las criaturas que vivían en aguas poco profundas se enfriaron y menguaron rápidamente, lo que supuso un duro golpe. La vida restante se recuperó de forma vacilante en aguas químicamente hostiles: cuando el nivel del mar volvió a subir, los niveles de oxígeno marinos disminuyeron, lo que a su vez facilitó la retención de los metales tóxicos disueltos en el agua del mar.
Fue la segunda peor extinción en masa conocida por la ciencia: se estima que acabó con el 85 por ciento de las especies existentes. El fenómeno pasó una factura mayor a organismos marinos como corales, braquiópodos, trilobites y conodontos, unas criaturas similares a las anguilas.
Extinción del Devónico: hace 383-359 millones de años
Esta extinción en masa, que comenzó hace 383 millones de años, eliminó a casi un 75 por ciento de todas las especies de la Tierra en un lapso de casi 20 millones de años.
En varios pulsos del Devónico, los niveles del oxígeno marino descendieron de forma precipitada, lo que asestó un duro golpe a los conodontos y a los goniatítidos, criaturas con concha emparentadas con los calamares y los pulpos. El peor de estos pulsos, denominado evento Kellwasser, se produjo hace unos 372 millones de años. Las rocas de ese periodo en la actual Alemania muestran que, conforme se desplomaban los niveles de oxígeno, se extinguieron muchas criaturas constructoras de arrecifes, entre ellas una clase importante de esponjas llamada Stromatoporida.
Ha costado establecer la causa de los pulsos de extinción del Devónico, pero el vulcanismo es un posible desencadenante: dos millones de años después del evento Kellwasser, una gran provincia magmática llamada traps de Viluy expulsó casi 960 000 kilómetros cúbicos de lava en la actual Siberia. La erupción habría expulsado gases de efecto invernadero y dióxido de azufre, que pueden provocar lluvia ácida. Los asteroides también podrían haber contribuido. El cráter sueco de Siljan, de casi 52 kilómetros de ancho y uno de los mayores cráteres de impacto que quedan en la Tierra, se formó hace unos 377 millones de años.
Aunque quizá parezca sorprendente, las plantas terrestres podrían haber sido cómplices del delito. Durante el Devónico, las plantas dieron con diversas adaptaciones ganadoras, como la lignina, un compuesto fortalecedor de las raíces, y una estructura vascular completa. Estos rasgos permitieron que las plantas crecieran —y que sus raíces llegaran a más profundidad— más que nunca, lo que podría haber aumentado la tasa de meteorización.
Cuanto más rápido se meteorizaban las rocas, más nutrientes excesivos fluían de la tierra al mar. Esta afluencia podría haber provocado la proliferación de algas y, cuando estas murieron, su descomposición retiró oxígeno del océano y formó las denominadas zonas muertas. Asimismo, la propagación de los árboles habría absorbido CO2 de la atmósfera, lo que quizá marcara el comienzo del enfriamiento global.
Durante el Devónico no solo se extinguieron algunas criaturas, sino que la diversificación de las especies se ralentizó, añadiendo una pieza más a este rompecabezas. Dicha ralentización podría haber provocado la propagación global de especies invasoras, ya que el alto nivel del mar facilitó la mezcla de criaturas de hábitats marinos aislados, lo que permitió la homogeneización de ecosistemas de todo el mundo.
Extinción del Pérmico-Triásico: hace 252 millones de años
Hace unos 252 millones de años, la vida en la Tierra se enfrentó a la «Gran Mortandad»: la extinción del Pérmico-Triásico. Este cataclismo fue el peor acontecimiento sufrido jamás por las criaturas del planeta. A lo largo de unos 60 000 años, se extinguieron el 96 por ciento de todas las especies marinas y casi tres de cada cuatro especies terrestres. Los bosques del mundo quedaron arrasados y no se recuperarían del todo hasta unos 10 millones de años después. De las cinco extinciones en masa, la del Pérmico-Triásico es la única que acabó con una gran cantidad de especies de insectos. Los ecosistemas marinos tardaron entre cuatro y ocho millones de años en recuperarse.
La causa principal de la extinción fueron los traps siberianos, un complejo volcánico inmenso que entró en erupción y expulsó tres millones de kilómetros cúbicos de lava sobre la actual Siberia. La erupción liberó al menos 14,5 billones de toneladas de carbono, más de 2,5 veces la cantidad que se liberaría si se extrajera y se quemara hasta el último gramo de combustible fósil del planeta. Para colmo de males, el magma de los traps siberianos se infiltró en cuencas carboníferas en camino a la superficie y es probable que liberase aún más gases de efecto invernadero, como metano.
El calentamiento global resultante fue infernal. En el millón de años posterior al evento, el agua marina y las temperaturas del suelo aumentaron entre 14 y 19 grados Celsius. Hace unos 250,5 millones de años, las temperaturas de la superficie del mar en el ecuador habían aumentado hasta los 40 grados centígrados, la temperatura máxima estándar de una bañera de hidromasaje. Por aquel entonces, apenas vivían peces en el ecuador.
Con el aumento de las temperaturas, las rocas terrestres se erosionaron más deprisa, un desgaste acelerado por la lluvia ácida formada a partir del azufre volcánico. Al igual que en el Devónico, el incremento de la erosión habría provocado una anoxia que asfixió los océanos. Los modelos climáticos estiman que en esta época se perdió un 76 por ciento del inventario de oxígeno oceánico. Estos modelos también sugieren que el calentamiento y la pérdida de oxígeno fueron los responsables de la mayor parte de las desapariciones de especies durante esta extinción.
Extinción del Triásico-Jurásico: hace 201 millones de años
La vida tardó mucho tiempo en recuperarse de la Gran Mortandad, pero cuando lo hizo, se diversificó enseguida. Las criaturas constructoras de arrecifes empezaron a afianzarse y una vegetación exuberante cubrió la tierra, preparando el terreno para un grupo de reptiles llamados arcosaurios: los precursores de las aves, los cocodrilianos, los pterosaurios y los dinosaurios no aviares. Pero hace unos 201 millones de años, la vida sufrió otro gran golpe: la pérdida repentina de hasta el 80 por ciento de todas las especies terrestres y marinas.
A finales del Triásico, la Tierra se calentó una media de entre 2,7 y 6 grados Celsius debido a la cuadruplicación de los niveles atmosféricos de CO2. Es probable que la causa de esto fuera la enorme cantidad de gases de efecto invernadero de la provincia magmática del Atlántico Central, una gran provincia magmática en la región central del supercontinente Pangea. Actualmente, los restos de dichas coladas de lava antiguas se dividen entre el este de Sudamérica, el este de Norteamérica y el oeste de África. La provincia magmática del Atlántico Central era gigantesca: su volumen de lava podría sepultar los Estados Unidos continentales bajo 400 metros de roca.
El incremento del CO2 acidificó los océanos del Triásico, lo que dificultó que las criaturas marinas construyeran conchas de carbonato cálcico. En tierra, los vertebrados dominantes habían sido los cocodrilianos, más grandes y mucho más diversos que en la actualidad. Muchos de ellos se extinguieron. A su paso, los primeros dinosaurios —criaturas pequeñas y ágiles en la periferia ecológica— se diversificaron rápidamente.
Extinción del Cretácico-Paleógeno: hace 66 millones de años
La extinción del Cretácico-Paleógeno es la extinción en masa más reciente y la única vinculada de forma definitiva al impacto de un gran asteroide. Durante ella se extinguió casi el 76 por ciento de las especies del planeta, entre ellas los dinosaurios no aviares.
Un día hace 66 millones de años, un asteroide de casi 12 kilómetros de diámetro cayó en las aguas frente a la actual península de Yucatán de México a más de 72 000 kilómetros por hora. El impacto —que dejó un cráter de más de 193 kilómetros de ancho— arrojó grandes volúmenes de polvo, escombros y azufre a la atmósfera y provocó un enfriamiento global drástico. Ardieron incendios forestales en tierras situadas en un radio de 1400 kilómetros del impacto y se formó un tsunami enorme. De la noche a la mañana, los ecosistemas que habían sustentado a los dinosaurios no aviares empezaron a derrumbarse.
El calentamiento global provocado por las erupciones volcánicas en las escaleras del Decán, en la India, podría haber agravado el fenómeno. Algunos científicos sostienen que algunas de las erupciones de las escaleras del Decán podrían haberse producido como consecuencia del impacto. La extinción actual
Hoy en día, la Tierra vive una crisis de biodiversidad. Estimaciones recientes sugieren que hasta un millón de especies de plantas y animales sufren la amenaza de al extinción, en gran medida por culpa de actividades humanas como la deforestación, la caza y la sobrepesca. Entre otros peligros figuran la propagación de especies invasoras y enfermedades por el comercio humano, así como la contaminación y el cambio climático antropogénico.
En la actualidad, las extinciones se producen cientos de veces más rápido de lo que ocurrirían de forma natural. Si en el próximo siglo se extinguieran todas las especies clasificadas en peligro crítico de extinción, en peligro de extinción o vulnerables y dicho ritmo de extinción no se ralentizara, podríamos acercarnos al nivel de una extinción en masa en cuestión de entre 240 y 540 años.
El cambio climático representa una amenaza a largo plazo. La quema de combustibles fósiles nos ha permitido imitar químicamente las grandes provincias magmáticas mediante la inyección de miles de millones de toneladas de dióxido de carbono y otros gases en la atmósfera terrestre cada año. Por volumen total, estos volcanes pasados emitieron mucho más que los humanos hoy en día; las emisiones de los traps siberianos multiplican por más de 1400 el CO2 emitido por los humanos en 2018 procedente de la quema de combustibles fósiles para obtener energía. Sin embargo, los humanos emitimos gases de efecto invernadero tan rápido como —o incluso más rápido que— los traps siberianos y el clima terrestre cambia rápidamente en consecuencia.
Las extinciones en masa nos demuestran que el cambio climático repentino puede ser sumamente perturbador. Aunque aún no hemos atravesado el umbral del 75 por ciento de una extinción en masa, eso no significa que la cosa vaya bien. Mucho antes de llegar a ese oscuro marcador, los daños sembrarían el caos en los ecosistemas que poblamos y pondrían en peligro a especies de todo el mundo, incluida la nuestra.
Estos son los lugares que tienes prohibido visitar en el planeta.
No intentes visitarlos porque podrás salir mal parado
La isla Sentinel. Esta isla está situada en la India y tiene uno de los paisajes más bellos de todo el país. Sin embargo es el hogar de ciertas tribus indígenas tremendamente violenta y que han rechazado todo contacto con el mundo exterior. Es bien sabido que si te arriesgas a visitarla probablemente no regreses.
La isla Heard. Es la isla más grande de Australia. Tiene 41 glaciares y un volcán activo. Está prohibido no solo por el peligro que representa el volcán, sino también por tener unas condiciones climáticas muy adversas e inestables.
Isla de la Quemada Grande. Esta isla es también conocida con el sobrenombre de isla de las Cobras. Este lugar está habitado por una de las especies de serpientes más letales del mundo, la Bothrops Insularis. Por este hecho el govierno de Brasil prohibió cualquier contacto humano con esta isla.
La cueva de Lascaux. Este es un santuario paleontológico francés que alberga uno de los ejemplares de arte rupestre más famoso del mundo. Se cree que esta obra de arte tiene 17 mil años de antigüedad aproximadamente, por lo que en el año 2008 se prohibió la entrada al público.
La bóveda de las semillas de Svalbard. Se trata de un banco de semillas situado en Noruega construido para preservar la biodiversidad y la riqueza vegetal del planeta. En caso de que ocurriera una catástrofe mundial. Y, por supuesto, el acceso a este lugar está restringido.
El Área 51. Escondida en medio del desierto de Nevada el Área 51 es una base militar estadounidense cuyo objetivo sigue siendo desconocido. Se cree popularmente que dentro de ella se estudia la actividad extraterrestre en nuestro planeta y, por supuesto, su acceso esta terminantemente prohibido.
Aunque se que estos lugares despiertan la curiosidad de cualquiera os recomiendo quedaros en casa o ir de vacaciones a otro lugar, puesto que si intentas entrar en cualquiera de ellos, quizás no vuelvas.
La isla Sentinel. Esta isla está situada en la India y tiene uno de los paisajes más bellos de todo el país. Sin embargo es el hogar de ciertas tribus indígenas tremendamente violenta y que han rechazado todo contacto con el mundo exterior. Es bien sabido que si te arriesgas a visitarla probablemente no regreses.
La isla Heard. Es la isla más grande de Australia. Tiene 41 glaciares y un volcán activo. Está prohibido no solo por el peligro que representa el volcán, sino también por tener unas condiciones climáticas muy adversas e inestables.
Isla de la Quemada Grande. Esta isla es también conocida con el sobrenombre de isla de las Cobras. Este lugar está habitado por una de las especies de serpientes más letales del mundo, la Bothrops Insularis. Por este hecho el govierno de Brasil prohibió cualquier contacto humano con esta isla.
La cueva de Lascaux. Este es un santuario paleontológico francés que alberga uno de los ejemplares de arte rupestre más famoso del mundo. Se cree que esta obra de arte tiene 17 mil años de antigüedad aproximadamente, por lo que en el año 2008 se prohibió la entrada al público.
La bóveda de las semillas de Svalbard. Se trata de un banco de semillas situado en Noruega construido para preservar la biodiversidad y la riqueza vegetal del planeta. En caso de que ocurriera una catástrofe mundial. Y, por supuesto, el acceso a este lugar está restringido.
El Área 51. Escondida en medio del desierto de Nevada el Área 51 es una base militar estadounidense cuyo objetivo sigue siendo desconocido. Se cree popularmente que dentro de ella se estudia la actividad extraterrestre en nuestro planeta y, por supuesto, su acceso esta terminantemente prohibido.
Aunque se que estos lugares despiertan la curiosidad de cualquiera os recomiendo quedaros en casa o ir de vacaciones a otro lugar, puesto que si intentas entrar en cualquiera de ellos, quizás no vuelvas.
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