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Cannahoney! Maria y Miel!

Abejas que producen miel a partir de la planta de Maria!!!! Esto que es!? Un nuevo producto que intenta hacerse un hueco en el mercado.



Nicolas Trainerbees (Su apodo, pues no se conoce su nombre real), el apicultor que ha conseguido que sus abejas hagan miel con resina de marihuana

Este apicultor francés se medica desde muy pequeño con cannabis y se define como un apasionado por la naturaleza y por el entrenamiento de todo tipo de animales. Ambas circunstancias han contribuido a que lleve varios años investigando sobre cómo aunar las propiedades de la planta y de los insectos a los que dedica su vida. Su resultado se llama 'cannahoney', un delicioso néctar que no ha dejado indiferente a nadie y que tiene que hacer frente a las restrictivas leyes de su país.

Es artesano, cerrajero y sobre todo apicultor, aunque en este último oficio no es como los demás. Sus más de 4300 seguidores en Facebook y de 700 de Instagram buscan algo que ningún otro ofrece: maravillosas fotos donde las plantas de cannabis reciben una visita entrañable. Aunque más de uno se asustaría al encontrar abejas en su cultivo, ese es el principal propósito de este francés de 39 años que se define como defensor de la marihuana medicinal y de la legalización.

Se llama Nicolas, aunque es conocido como Nicolas Trainerbees, un apodo que no es casual. Lo utiliza desde hace más de 20 años porque siempre le ha gustado pasar tiempo con todo tipo de animales, aunque especialmente de insectos y, sobre todo, de abejas. Las observa y, según dice (aunque sin revelar la táctica), las domestica para que se comporten como él quiere.

"He entrenado abejas para hacer varias cosas, como la recolección del azúcar de frutas, en vez de utilizar flores". Más allá de ellas, también ha practicado con tarántulas, lagartos y hormigas porque es, según explica, "un apasionado de la naturaleza desde la infancia". Esa faceta le ha llevado a convertirse en autodidacta del mundo de la biología animal, de la entomología, del cultivo de cannabis, de la mejora de todo tipo de plantas y de todo lo que tenga que ver con el mundo de las colmenas.

Desde hace un tiempo trabaja con abejas productoras de 'cannahoney', como ha decidido llamar a su peculiar miel cannábica. No obstante, con modestia, dice no haber creado miel, "sino una técnica de entrenamiento con la que las abejas recogen la resina y la utilizan en la colmena". Después, la sustancia final es solo fruto del trabajo de estos pequeños insectos.

¿Cómo decide un apicultor que sus abejas obtengan el néctar del cannabis? Primero, por experiencia personal. Nicolas es hiperactivo desde los 7 años lo que, unido a un sistema educativo que califica de "inadecuado", hizo que abandonara pronto la escuela. En sus primeros años de vida descubrió que la planta le ayudaba a canalizar el problema y, por eso, "empecé a consumir antes de los 10 años", asegura.

Años después muchas personas que conocen sus habilidades en la crianza y formación de las abejas le empezaron a preguntar por qué no las aplicaba al mundo cannábico, haciendo que los insectos crearan una suerte de miel con plantas de marihuana. Se había dado cuenta de que, uniendo las propiedades de ambas cosas, y si los animales lograban utilizar la resina correctamente, conseguiría un gran resultado: "Conocía desde hace tiempo los beneficios para la salud de los productos de las abejas como la miel, propóleos, polen, cera y jalea real y también los del cannabis", así que decidió hacer caso a las peticiones.

Además, "todo lo que pasa a través del cuerpo de una abeja mejora", dice, puesto que sus enzimas hacen que el néctar se convierta en la miel deseada. La resina obtenida de sauces, álamos y otros árboles se convierte en propóleo, que es antiséptico, antibiótico, antifúngico, antibacteriano y cicatrizante. "Así que si la abeja tomaba la resina del cannabis sería muy beneficioso también". "Nació para mí el nuevo reto de que las abejas obtuvieran esta resina", afirma.

Desde ese momento (allá por 2006) pasó tiempo observándolas, examinando las colmenas y el comportamiento de sus integrantes y pensando que tenía que haber una manera de atraer un buen puñado de insectos hasta la resina. "Ese fue el punto de partida de mi investigación", explica. Cuando comenzó con las averiguaciones comprobó que hasta el momento nadie había unido ambos mundos e incluso los menos convencidos le decían que el cannabis no era una planta típica para obtener la miel, por lo que sería imposible que las abejas se acercaran por sí mismas a recoger su polen particular. Nicolás ha demostrado a los más ingenuos que estaban equivocados.

Después de varios ensayos y de mucha observación logró que su entrenamiento diera resultado en 2014, "con la enorme sorpresa de que las abejas utilizaban la resina como propóleo" y también para crear miel con los mismos efectos que el cannabis. Sus terpenos tienen "un gusto delicioso y agradable" que recuerda a la planta fresca, aunque el sabor cambia ligeramente de una cosecha a otra.

La 'cannahoney' suele tener un olor "bastante floral" y un color que cambia ligeramente en función de las variedades, aunque este suele ir desde el verde claro al blanco o amarillo. La sustancia "no se fuma, se ingiere y es buena para la salud", explica el creador.

Nicolas utiliza variedades de marihuana creadas por él mismo. Según dice, "las abejas aceptan cualquier tipo", por lo que también emplea otras ya existentes. De hecho, la última remesa de miel fue creada a partir de una Orange californiana.

Antes de lograr sus primeros resultados algunos se atrevían a decir que la marihuana era nociva para las abejas. Él estaba totalmente convencido de que no era así, pero tuvo que esperar dos años hasta que el proyecto se consolidó y pudo probar que estas plantas no tenían ningún impacto negativo en los insectos. "Las abejas que producen la 'cannahoney' no se ven afectadas por los cannabinoides porque no tienen sistema endocannabinoide", explica.

Ahora cuenta con 30 colmenas, muchas de las cuales utiliza para su proyecto de miel cannábica. Sin embargo, se enfrenta a las complicaciones de vivir en un país que pone muchas restricciones en todo lo referente a la marihuana, por lo que se ve obligado a cultivar sus plantas en espacios al aire libre, lejos de casa. En esa situación corre muchos riesgos, sobre todo al intentar transportar sus plantas cerca de las colmenas durante el tiempo necesario para que las abejas aprovechen su nuevo 'polen'.

Su situación no le impide interactuar con sus seguidores a través de las redes sociales, donde suele publicar numerosas investigaciones que respaldan las propiedades terapéuticas de la marihuana con la que él mismo experimenta. Las fotografías que publica hablan por sí mismas; en ellas pueden verse, no solo las plantas acompañadas de abejas, sino también, por ejemplo, crepes hechos por él mismo y condimentados con su miel. Nicolas dedica casi todo su tiempo a este oficio, por eso no tiene web ni blogs: "Trabajo solo con mi mujer y no tengo tiempo ni dinero para hacer mucho más".

Tan atractivas muestras hacen que muchos usuarios le pregunten sin cesar cuándo podrán hacerse con la sustancia, aunque reconoce que aún le hace falta un análisis más detallado para determinar todas las propiedades que posee. A pesar de esto, asegura que tres personas con ansiedad probaron algunas cucharadas "y se sintieron mucho mejor".

Sus pasos ya sirven de ejemplo a muchos otros apicultores. Ahora, su principal objetivo es marcharse de Francia para tratar su patología de forma legal pero también para trabajar con más libertad y conseguir que profesionales del sector analicen su trabajo. Su próximo destino, si todo sale como espera, será España.

NUEVO INVENTO que hará tu vida más DULCE






Flow Hive: De la colmena a tu mesa, con solo girar una llave

A Cedar Anderson le dijeron que su invento era demasiado complejo para triunfar en el crowdfunding. Hoy, Honey Flow, una colmena que permite extraer la miel sin necesidad de molestar a las abejas, ha reunido casi 5 millones de dólares. Hablamos con sus creadores.

La apicultura, la actividad dedicada a la crianza de las abejas para obtener sus productos, ha cambiado muy poco en los últimos milenios. La forma en la que se recolecta miel hoy es, básicamente, la misma que en el Imperio Romano. Ésta consiste de los siguientes pasos: esperar a que las abejas llenen los panales, retirarlos, extraer la miel y filtrarla, con varias picaduras entre medio. La innovación en el sector se concentró en el siglo XIX, cuando se diseñaron y patentaron diversos estilos de colmenas, entre ellas, el más usado por apicultores hoy, la colmena Langstroth. También en el siglo XIX, se desarrolló el ahumador, la herramienta que permite a los apicultores "calmar" a la abejas cuando se deben retirar los panales.

¿Por qué seguimos sacando miel como nuestros tatara-tatara-abuelos? Los estadounidenses tienen una frase que lo explica a la perfección, "If it ain't broke, don't fix it", que quiere decir que si no hay evidencias de un problema ¿para qué buscar una solución?

Dulce revolución

El espacio para la innovación se da cuando alguien busca algo distinto. Como Cedar Anderson, quien durante 10 años buscó una manera de facilitar la extracción de miel de las colmenas y así intervenir menos en la vida de las abejas que la habitan.

Cedar y su padre, Stuart, son los creadores de un Flow Hive, una colmena distinta, que parece "tradicional", pero que cuenta con un sistema que podría cambiar la apicultura para siempre.

En vez de sacar los paneles para extraer la miel, en una colmena con la tecnología Flow ("flujo") se debe simplemente girar una llave que se inserta en la caja que la almacena. Esto acciona un mecanismo interior que "parte" los paneles en dirección vertical, permitiendo el flujo de la miel hacia abajo.

Gracias a la gravedad, la miel sigue su curso hasta un tubo exterior y cae lista para ser consumida, sin necesidad de ser filtrada. El efecto es hipnotizante:

Además de las evidentes facilidades para el apicultor, quien no tendrá que sacar los paneles ni tampoco hacer un proceso de filtrado, Flow Hive también beneficia a las abejas, ya que el proceso pasa prácticamente inadvertido para ellas. Otro punto a favor es su gran adaptabilidad, pues los paneles Flow pueden ser instalados en varios tipos de colmenas ya existentes.

Flow Hive lanzó su campaña de financiación en la plataforma de crowdfunding Indiegogo el 24 de febrero, y logró su meta inicial en apenas 477 segundos. A la fecha ha reunido cerca de 5 millones de dólares de más de 11.000 personas, con aún un mes para finalizar. Esta nueva tecnología ha sido muy bien recibida por apicultores experimentados y entusiastas que buscan tener su primera colmena. Además, han recibido cobertura de sitios como Forbes, Mashable, Fox y Wired.

El Definido habló con Cedar Anderson sobre Flow Hive y el proceso que lo hizo posible:

- ¿Cómo fueron tus comienzos en la apicultura?

Vengo de una familia de apicultores. Ha sido parte de mi vida desde el primer día. Comencé a cuidar de mis propias abejas cuando tenía 6 años.

- ¿Cómo llegaste a la idea de Flow Hive?

Mi primera idea era, simplemente, de que tenía que haber una mejor manera [de extraer miel] y había estado "masticando" esa idea desde muy joven. Experimenté durante 10 años, con las primeras ideas que condujeron a Flow Hive llegando a buen puerto hace unos 3 años.

Hubiera estado satisfecho con ser capaz de extraer solo un poco de miel, incluso si hubiese sido ineficiente, pero estoy sorprendido y feliz de que lo que hicimos te permite extraer la misma cantidad o más de que lo que extraerías con métodos tradicionales, pero de forma mucho más fácil. Funciona mucho mejor de lo que jamás hubiera esperado.

Probamos con todo tipo de métodos, como, por ejemplo, usar bombas de pistones para empujar la miel a través de las matrices hexagonales. El gran avance ocurrió cuando hicimos que las celdas de los panales cambiarán de forma, de hexágonos a canales, lo que permite el flujo de la miel hacia abajo.

- ¿Tuviste algún tipo de dificultad? ¿Qué te hizo perseverar?

Quienes me conocen saben que no me rindo fácilmente, y que soy muy optimista. Las dificultades que tuvimos al inicio fueron relacionadas a la viscosidad y a la tensión superficial de la miel, que no permitía el flujo de la miel fuera de las celdas de los panales. Ese fue el problema que el Cuadro Flow (los cuadros que alojan los panales) soluciona.

- ¿Sin quién o quienes no hubiera sido posible crear Flow Hive?

Estoy muy agradecido de mi padre. Fue cuando comenzamos a trabajar juntos que el diseño del Cuadro Flow comenzó a avanzar a pasos agigantados.

- ¿Tuviste alguna inspiración particular en el proceso?

Simplemente me levanté un día y tuve, de repente, la comprensión de que las celdas del panal no tenían que ser así, de que la forma podía cambiar de celdas hexagonales a canales. Luego desarrollé un diseño que "partía" las celdas de forma horizontal, pero mi papá, después de unos cuantos cafés, tuvo la idea de hacerlo en forma vertical.

- ¿Por qué escogiste el crowdfunding para financiar Flow Hive?

Eso fue mi idea. Me dijeron muchas veces que no funcionaría con Flow Hive, pero persistí de todas formas. Tuve a expertos en crowdfunding, que habían logrado el mayor éxito en Australia, reuniendo $700.000 dólares, diciéndome que la idea era demasiado compleja para funcionar en crowdfunding. Estoy feliz de decir que estaban equivocados.

- Actualmente superan en 6.700% su meta inicial ¿Esperaban ese tipo de respuesta?

No sabíamos qué esperar, pero la respuesta ha sido sobrecogedora. Estamos muy agradecidos del apoyo, lo que más nos hace felices es que es una gran demostración del amor que hay por las abejas. De eso se trata Flow Hive.

- Aun queda mucho de la campaña, pero creo que ya podemos llamar a Flow Hive un éxito ¿Cuál es el siguiente paso?

Nuestro objetivo es cumplir nuestros compromisos hechos a quienes han comprado Flow Hive a través de Indiegogo. Estamos trabajando muy duro ahora para hacer que eso suceda lo antes posible.

Los 10 años de trabajo apasionado de Cedar dieron frutos y hoy el mundo de la apicultura puede disfrutar de lo que, muy posiblemente, será una revolución.

Einstein dijo una frase, al recibir el premio Lord Taylor en 1953, que me parece muy indicada para este caso: "Me produce un gran placer advertir que se aplaude cálidamente la obstinación de un inconformismo incorregible".