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La misión espacial suicida de 4.000$

La nave Cassini va directa a su destrucción




La sonda espacial Cassini de la NASA se encuentra en plena cuenta atrás para su inmersión 'suicida' en la atmósfera de Saturno este viernes 15 de septiembre, que pondrá fin a veinte años de viaje espacial.

Se espera que la nave pierda el contacto por radio con la Tierra dentro de uno a dos minutos después de comenzar su descenso en la atmósfera superior de Saturno. Pero en el camino hacia abajo, antes de que se pierda el contacto, ocho de los 12 instrumentos científicos de Cassini estarán operando. En particular, el espectrómetro de masas de iones y neutro de la nave espacial (INMS), que realizará el muestreo directo de la composición de la atmósfera, dando ideas potencialmente sobre la formación y evolución del planeta gigante.

A las 9.37 UTC (11.37 horas, hora peninsular) del viernes, dará inicio la "zambullida final". La nave espacial iniciará un rodaje de cinco minutos para posicionar el INMS para un muestreo óptimo de la atmósfera, transmitiendo datos en tiempo casi real desde ahora hasta el final de la misión. También, a las 12.53 UTC (14.53 horas, hora peninsular), Cassini entrará en la atmósfera de Saturno. Sus propulsores se activarán al 10% de su capacidad para mantener la estabilidad direccional, permitiendo que la antena de alta ganancia de la nave espacial permanezca apuntando a la Tierra y permitiendo la transmisión continua de datos.

Un minuto después, los propulsores de Cassini estarán al 100% de su capacidad. Las fuerzas atmosféricas abrumarán la capacidad de los propulsores para mantener el control de la orientación de la nave espacial, y la antena de alta ganancia perderá su orientación hacia la Tierra. En este momento, que se espera que ocurra a unos 1.510 kilómetros por encima de las nubes de Saturno, la comunicación de la nave espacial cesará, y la misión de exploración de Cassini habrá concluido. La nave espacial se romperá como un meteorito momentos después.

"El fin de la misión de Cassini será un momento conmovedor, pero una realización adecuada y muy necesaria de un viaje asombroso", aseguró hace unas semanas el director de proyecto de Cassini, Earl Maize, en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, en Pasadena, California.

LA AMENAZA ESPACIAL QUE ASUSTA A LA NASA

Y no es cosa del futuro, sino del ahora!




Desde el lanzamiento del primer satélite en la década de los 50 (Sputnik 1, enviado por la Unión Soviética), el número de satélites y objetos artificiales puestos en órbita no ha hecho más que aumentar a un ritmo exponencial. Algunos cuentan con una mayor envergadura, como la Estación Espacial Internacional; otros, en cambio, presentan un tamaño más reducido, como el satélite Jason 3 (recientemente desplegado por SpaceX).

Todos estos satélites y objetos artificiales han permitido un avance científico sin precedentes, facilitando la exploración de otros planetas y proporcionando un conocimiento más exacto del planeta en el que vivimos. Los beneficios son, por lo tanto, incuestionables.

No obstante, todos los satélites y objetos artificiales situados en las órbitas más próximas a la Tierra tienen una fecha de caducidad. Una fecha que certifica el momento en el que no continuarán prestando servicio a la empresa u organismo internacional encargado de mantenerlo en órbita. Cuando ese momento llega, los sistemas de comunicación y control simplemente se desconectan y se obvia su presencia en el espacio para futuras investigaciones.

Esta mecánica, aplicada durante años en la exploración espacial, ha dejado alrededor de la Tierra numerosos restos de cohetes, satélites y otros objetos artificiales diseñados para la exploración espacial. Unos restos que, en el futuro, pueden suponer un gran problema.

Ya en 2013, la NASA anunció la presencia de más de un millón de piezas de diferentes tamaños orbitando alrededor del planeta Tierra. Estas piezas, como consecuencia del campo gravitatorio, alcanzan velocidades y aceleraciones muy elevadas (entre seis y diez kilómetros por segundo) lo que las convierte en objetos potencialmente peligrosos, independientemente de cuál sea el valor de su masa o su tamaño.

En 2011, sin ir más lejos, los restos del Kosmos-2251 pasaron a unos 250 metros de la ISS (Estación Espacial Internacional), poniendo en riesgo la integridad de la misma. Más recientemente, en 2014, la Estación Espacial Internacional volvió a ser víctima de una situación similar, poniendo en riesgo la vida de los seis astronautas que se encontraban en su interior.

Donald J. Kessler, un consultor asociado a la NASA durante la segunda mitad del siglo XX, propuso un escenario en el que el volumen de basura espacial situado en la órbita baja de la Tierra alcanzaría unos niveles tan elevados que el resto de objetos situados en órbita serían impactados con frecuencia por dicha basura, generando, como si de un efecto dominó se tratase, más basura y un mayor riesgo de nuevos impactos. Esta situación, a largo plazo, dejaría la órbita baja de la Tierra (entre los 600 y los 1.000 km respecto a la superficie terrestre) como un rango inutilizable para la puesta en órbita de nuevos satélites, al mismo tiempo que dificultaría la satelización o puesta en órbita de nuevos objetos.

Con el paso de los años, la tímida predicción de Kessler parece aproximarse más a la realidad. La cantidad de basura espacial situada en el espacio no hace más que aumentar, dificultando la presencia de nuevos objetos en las órbitas próximas a la Tierra.

"La eliminación de los residuos espaciales es compleja, costosa y, a su vez, muy necesaria"

La órbita baja de la Tierra cuenta con una longitud aproximada de 45.000 km, en los cuales se encuentran más de un millón de piezas potencialmente peligrosas cuyos tamaños oscilan, en su mayor parte, entre uno y diez centímetros. Encontrar y eliminar estas piezas, considerando el amplio espacio y las irregulares órbitas de las mismas, supone un reto de gran envergadura que, además, conlleva unos costes muy elevados.

A pesar de ello, los diferentes gobiernos e instituciones ya trabajan de forma prioritaria en una solución que permita limpiar parcialmente las órbitas más próximas a la Tierra. Proyectos desarrollados por Airbus, la Unión Europea y Roscosmos ya proponen diferentes soluciones a este complejo problema. Algunas de ellas sugieren la puesta en órbita de un vehículo espacial que, mediante brazos articulados y "redes" permita recoger los desechos espaciales de gran tamaño. Otras, en cambio, sugieren la alteración de la trayectoria de los residuos con la intención de provocar su entrada en la atmósfera, donde probablemente se desintegrarían.

Como medida preventiva, los satélites y las naves enviadas al espacio durante los últimos años ya cuentan con sistemas de autodesecho. Estos sistemas permiten, una vez finalizada la vida útil del satélite, tres desenlaces diferentes: devolver los restos a la superficie terrestre, provocar una desintegración de la materia al entrar en la atmósfera o enviar los restos a órbitas superiores.

Desafortunadamente, ninguno de estos proyectos solventa la cara más peligrosa de la basura espacial: las piezas de tamaño reducido. Según la NASA, el número de objetos de menos de un centímetro que orbita alrededor de la Tierra es superior al millón. Estos objetos, dado su reducido tamaño, resultan casi invisibles para los sensores y observadores espaciales, pero dada su elevada velocidad, pueden llegar a provocar serios daños en otros satélites y naves.

Por suerte, el número de incidentes registrado como consecuencia de la basura espacial es relativamente reducido, gracias, en gran parte, a la supervisión constante de los desechos espaciales y a los blindajes de los objetos enviados al espacio. No obstante, su existencia implica un riesgo que, como ya formuló Kessler durante el siglo XX, no hará más que aumentar exponencialmente con el paso de los años.

LA NASA ENCUENTRA UNA NAVE EN LA LUNA

Estaba perdida desde el 2009





La NASA ha localizado en la órbita de la Luna una nave espacial perdida, la india Chandrayaan-1, con la que no se tenía contacto desde 2009. Una nueva aplicación de radar ha permitido el hallazgo, muy complejo, ya que se trata de una sonda muy pequeña, de apenas el tamaño de un coche pequeño, situada a 380.000 kilómetros de distancia. Con la misma técnica, los científicos han podido localizar con exactitud también el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO), un artefacto en activo de la agencia espacial que gira alrededor de nuestro satélite natural desde hace siete años. La nueva técnica podría ayudar a planificar las futuras misiones a la Luna.

Encontrar naves abandonadas y desechos espaciales en la órbita de la Tierra puede ser un reto tecnológico. Pero detectarlos alrededor de la Luna es aún más difícil, explican desde la NASA. Los telescopios ópticos son incapaces de dar con pequeños objetos ocultos bajo la luz brillante de nuestro satélite natural. Sin embargo, la nueva aplicación tecnológica de radar interplanetario creada por científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) en Pasadena, California, ha localizado con éxito las dos naves.

«Hemos sido capaces de detectar la LRO y la Chandrayaan-1 con un radar terrestre», dice Marina Brozovic, científica en el JPL e investigadora principal para el proyecto. «Dar con la LRO fue relativamente fácil, ya que trabajamos con los navegantes de la misión y teníamos datos de la órbita precisa en la que se encuentra. Encontrar la Chandrayaan-1 requirió un poco más de trabajo de investigación, debido a que el último contacto con la nave espacial fue en agosto de 2009».

Además, la nave espacial india es muy pequeña, apenas un cubo de 1,5 metros de lado, aproximadamente la mitad del tamaño de un coche biplaza. A pesar de que el radar interplanetario se ha utilizado para observar pequeños asteroides a varios millones de kilómetros de la Tierra, los investigadores no estaban seguros de que un objeto más pequeño tan lejano como la Luna se pudiera detectar, incluso con los radares más potentes del mundo. La Chandrayaan-1, dicen, resultó ser el blanco perfecto para demostrar la capacidad de esta técnica.

Si bien todos los transmisores de radar utilizan las microondas, no todos son iguales, explican desde el JPL. El radar de la policía tiene un radio de acción de cerca de kilómetro y medio, mientras que el radar de control de tráfico aéreo llega a los 96 km. Para encontrar una nave espacial a 380.000 kilómetros, el equipo del JPL utilizó una antena de la NASA de 70 metros en el complejo de comunicaciones de Goldstone en California para enviar un potente haz de microondas dirigido hacia la Luna. A continuación, los ecos de radar recuperados de la órbita lunar fueron recibidos por el telescopio de 100 metros de Green Bank en West Virginia.

Además, encontrar una nave espacial abandonada que no ha sido rastreada durante años es difícil en la órbita lunar porque la Luna está llena de mascones (regiones con atracción gravitatoria más alta que el promedio) que pueden afectar drásticamente la órbita de una nave espacial con el tiempo, e incluso hacer que se estrelle contra la superficie lunar. Los cálculos orbitales del JPL indicaron que la Chandrayaan-1 todavía debía de estar dando vueltas a unos 200 kilómetros por encima de la superficie, pero se consideraba «perdida». Misión tripulada

Sin embargo, el equipo de radar utilizó el hecho de que esta nave espacial está en órbita polar, por lo que siempre se cruzaría por encima de los polos lunares en cada órbita. Así, el 2 de julio de 2016, el equipo apuntó los telescopios de Goldstone y Green Bank a un lugar cerca de 160 kilómetros por encima del polo norte lunar y esperó para ver si la nave espacial perdida atravesaba el haz del radar. Chandrayaan-1 debía de completar una órbita alrededor de la Luna cada dos horas y 8 minutos. Algo que tenía una firma de radar de una pequeña nave espacial cruzó el haz dos veces durante las cuatro horas de observación, y los tiempos entre las detecciones se correspondían con el tiempo que se suponía tardaba la Chandrayaan-1 en completar una vuelta y volver a la misma posición sobre el polo de la Luna.

El equipo utilizó datos de la señal de retorno para estimar su velocidad y la distancia al objetivo. «Resulta que teníamos que cambiar la ubicación de la Chandrayaan-1 unos 180 grados, o la mitad de un ciclo de las antiguas estimaciones orbitales desde 2009», dice Ryan Park, responsable del grupo de Dinámica de Sistemas Solares del JPL. «Pero por lo demás, la órbita de la Chandrayaan-1 todavía tenía la forma y la alineación que esperábamos».

Según la NASA, esta nueva técnica para detectar y rastrear incluso pequeñas naves espaciales en la órbita lunar podría ayudar al desarrollo de las futuras misiones humanas y robóticas a la Luna, como herramienta de evaluación del peligro de colisión y como un mecanismo de seguridad para las naves espaciales que se encuentran con problemas de navegación o de comunicación.

QUIEREN CONSTRUIR UN ASCENSOR AL ESPACIO!!!!

Si, así es, NO ES BROMA! Este es un nuevo proyecto que se quiere llevar a cabo. Sería la construcción más grande del mundo!



La idea no es nueva, se le ha ocurrido antes a escritores de ciencia ficción, científicos, cineastas, niños... Hasta quizás se te haya ocurrido a ti: construir un ascensor para viajar al espacio.

Y, esta semana, una empresa canadiense logró obtener la patente en Estados Unidos y Reino Unido para hacer este proyecto realidad.

El modelo que propone Thoth Technology Inc es una torre inflable de 20 kilómetros de altura con un elevador eléctrico en su interior.

La idea es que la nave y los astronautas asciendan a la cima de la torre por un ascensor y, desde una plataforma ubicada en el techo de la torre, "se lance la nave hacia el espacio", explica Brendan Quine, el inventor detrás del proyecto.

"La nave podría regresar luego a la plataforma para recargar combustible y volver a partir".

Así, la sonda espacial podría iniciar su vuelo de forma horizontal, evitando el gasto de energía que se produce por causa de la gravedad terrestre y el roce con la atmósfera.

Ahorro

En la actualidad, la única forma de alcanzar altitudes que superan los 50 km es mediante un cohete, un método que Quine describe como altamente ineficiente.

"Calculamos que con este sistema podríamos ahorrar aproximadamente un 30% de los costos del combustible que se emplea para viajar a la órbita terrestre baja", le dice Quine a la BBC.

Esto, añade, favorecería la exploración espacial, que se ve limitada por el costo que implica lanzar una sonda al espacio. Más abajo

Con 20 kilómetros de altura, la estructura, bautizada Torre ThothX, será 20 veces más alta que el Burj Khalifa en Dubai, el edificio más alto del mundo.

Las críticas a proyectos anteriores similares apuntaban a que no había un material que pudiese soportar su propio peso en grandes alturas.

Sin embargo, el modelo de Thoth Technology Inc propone una estructura de no más de 20 km.

Es decir, una estructura más baja que se encuentre en la estratósfera y no más arriba en la órbita geoestacionaria, donde se encuentran los satélites.

Según la empresa, la torre -presurizada neumáticamente y guiada desde su base- tendrá la capacidad de mantenerse estable incluso si se produce un huracán.

El paso siguiente es construir un prototipo de 1,5 km, que Quine calcula demorará cerca de 5 años.

"Después, tomará entre tres y cinco años construir la torre completa", explica el inventor.

La empresa contempla también permitir la visita de turistas a la torre para que puedan experimentar condiciones similares a las del espacio pero sin la falta de gravedad.

Alguna vez te has preguntado cómo se construye un barco?

La verdad es que es muy espectacular. A mi me recordó a LEGO, van construyendolo por partes y luego las juntan. Increíble este vídeo. Espero que os guste.