Me lo parece a mí o ¿la gente está muy loca?
Torz Reynolds es una joven londinense amante de los piercings y los tatuajes que decidió llevar su pasión por lo extravagante un paso más allá. Reynols se cortó parte de su dedo meñique para poder fabricar con él un colgante.
Después de una década queriendo amputarse parte del dedo meñique, Torz Reynols se decidió finalmente a hacerlo un año atrás. “Pensé que era muy lindo. No podía dejar de pensar en eso y decidí hacerlo”, afirma.
Según informa Metro.uk, la joven utilizó un cortador de perno para llevar a cabo su deseo. Ahora, con la herida curada por completo, y cuando se ha cumplido un año desde que se lo amputó, esta joven ha querido celebrar el aniversario de su muñón, al que cariñosamente llama ‘Wiggles’.
Para la ocasión, Reynols ha rescatado su dedo amputado del congelador, donde lo conservaba desde entonces, y ha comprado un pequeño frasco de cristal que ha llenado con un poco de alcohol y en el que ha sumergido su meñique. De esta forma, la joven ha creado un colgante que asegura que llevará solo en ocasiones especiales.
"Hice el collar en el cumpleaños de Wiggle. No lo usaré en el trabajo, pero definitivamente será un nuevo complemento favorito en mi tiempo libre”, afirma Reynols. "Pensé que un collar sería lo más fácil de hacer y quería hacer algo para celebrar el primer cumpleaños de Wiggles", agrega.
Reynols asegura que se inspiró después de ver a un amigo de su novio hacer lo mismo, y que eso la empujó a tomar la decisión. “No estaba seguro si podría vivir sin él pero puedo”, afirma.
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Nueva generación de tatuajes electrónicos
Llegan los tatuajes electrónicos!!!!! Chip insertados! Serán una segunda piel para las personas... o no? Que te parece? Quieres uno? Descubre más con este vídeo!
Parecen tatuajes pero en realidad son sensores que se imprimen directamente en la piel y en unos años podrían estar listos para monitorizar el estado de salud de las personas. Un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois (EE.UU.) ha logrado dar con un sistema que permite imprimir estos sensores en la piel. Incorporan electrodos ultrafinos y componentes de comunicación inalámbrica capaces de enviar en remoto información sobre nuestras constantes vitales a un ordenador. El futuro está un poco más cerca.
John Rogers, uno de los responsables del proyecto, asegura al MIT Technology Review que estos tatuajes electrónicos se pueden llevar en la piel hasta dos semanas haciendo vida normal. Pueden soportar las duchas diarias, el roce de la ropa o el sudor durante este tiempo y siguen emitiendo información sin estropearse.
Durante este tiempo, el sistema puede medir información como la temperatura del cuerpo o el nivel de hidratación de la piel, ambos indicadores del buen o mal nivel general de salud. Si se imprimen cerca de una herida recientemente cosida o cicatrizada (después de una operación, por ejemplo), el tatuaje podría medir su evolución y enviar la información a los médicos de forma remota y automática.
Rogers cree que en un año y medio sería posible tener sensores imprimibles como el de la foto de arriba (a la izquierda), que es un prototipo. Habrá que ver si finalmente llegan a comercializarse y, sobre todo, la seguridad detrás de este sistema para mantener la privacidad de los datos. Si todo encaja, podría ser un gran avance en el diagnóstico a distancia y automatizado.
Parecen tatuajes pero en realidad son sensores que se imprimen directamente en la piel y en unos años podrían estar listos para monitorizar el estado de salud de las personas. Un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois (EE.UU.) ha logrado dar con un sistema que permite imprimir estos sensores en la piel. Incorporan electrodos ultrafinos y componentes de comunicación inalámbrica capaces de enviar en remoto información sobre nuestras constantes vitales a un ordenador. El futuro está un poco más cerca.
John Rogers, uno de los responsables del proyecto, asegura al MIT Technology Review que estos tatuajes electrónicos se pueden llevar en la piel hasta dos semanas haciendo vida normal. Pueden soportar las duchas diarias, el roce de la ropa o el sudor durante este tiempo y siguen emitiendo información sin estropearse.
Durante este tiempo, el sistema puede medir información como la temperatura del cuerpo o el nivel de hidratación de la piel, ambos indicadores del buen o mal nivel general de salud. Si se imprimen cerca de una herida recientemente cosida o cicatrizada (después de una operación, por ejemplo), el tatuaje podría medir su evolución y enviar la información a los médicos de forma remota y automática.
Rogers cree que en un año y medio sería posible tener sensores imprimibles como el de la foto de arriba (a la izquierda), que es un prototipo. Habrá que ver si finalmente llegan a comercializarse y, sobre todo, la seguridad detrás de este sistema para mantener la privacidad de los datos. Si todo encaja, podría ser un gran avance en el diagnóstico a distancia y automatizado.
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