El plato estrella del restaurante Ainsworth de Nueva York...
Alitas de pollo bañadas en oro de 24 quilates: la última extravagancia gastro
Las ofrecen en un restaurante de Nueva York, propiedad del mejor amigo de Kim Kardashian
Habíamos tenido noticias de una hamburguesa con pan de oro y langosta a 1.500 euros, de una tortilla con caviar Sevruga con un precio de 1.000 euros, o de un kebab con infusión de champán Krug y también oro comestible, con un coste de 1.200 euros. La excentricidad (casi obscena) de las comidas que baten récords de exclusividad no tiene límites.
Pues bien, ahora el restaurante The Ainsworth, en Nueva York, ha creado las alitas de pollo con oro de veinticuatro quilates. La técnica consiste en ponerlas en una especie de salmuera durante 24 horas. Después se hornean y se fríen. Se mezclan en un glaseado de mantequilla de chipotle, miel y mantequilla fundida con oro. A continuación, se espolvorean con oro.
¿El precio de esta sofisticada propuesta? No tan desorbitado como el de otras recetas de este estilo: 10 unidades cuestan 45 dólares. Hay otra opción para los más derrochadores que incluye 50 alitas y una botella de Champagne Ace of Spades (propiedad de Jay-Z), por 1.000 dólares.
El inventor del plato es un personaje peculiar: el propietario del establecimiento, Jonathan Cheban, que resulta ser el mejor amigo de Kim Kardashian, relaciones públicas y empresario y uno de los participantes en la edición británica de Gran Hermano VIP.
Su establecimiento no es precisamente la cuna del refinamiento... aunque ofrezca platos elaborados con oro.
Mostrando entradas con la etiqueta pollo. Mostrar todas las entradas
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LLEGA EL POLLO FRITO ARTIFICIAL
Los vegetarianos podrán comerlo, NO SE MATA NINGÚN ANIMAL!!
La carne de laboratorio, más cerca de llegar al supermercado
La compañía biotech, Memphis Meats, está dando fuertes pasos en busca de la carne de laboratorio perfecta para crear hamburguesas y albóndigas sintéticas, limpias, éticas y para todos.
¿Es la carne del futuro? Desde luego las promesas son grandes. Pero, ¿podrán cumplirlas? Los responsables de Memphis Meats presentan hoy mismo en IndieBio, uno de los mayores foros biotech, sus intenciones. Esta compañía pretende dar los primeros pasos del mercado en la creación de carne artificial. Sí, por supuesto, carne creada a partir del laboratorio, sin que medie ningún animal de por medio. "Es la carne del futuro", afirmaban recientemente durante una entrevista, "la carne de laboratorio reemplazará a la carne tradicional rompiendo el status quo y haciendo que criar animales para comer sea algo, sencillamente, impensable. Desde luego, es un proyecto ambicioso. ¿Pero hasta que punto se encuentra en el terreno de la realidad? Albóndigas Memphis Meats
En un reciente vídeo, la compañía de la que hablamos presentaba su primera "albóndiga", cocinada y preparada por un cocinero profesional. El resultado, según aparece en el vídeo promocional, es satisfactorio. Independientemente de las reacciones, lo que resulta fascinante es que ese pedazo de carne haya sido realmente cultivado en el laboratorio, lo que aumenta las apuestas por la carne sintética. Sobre el sabor, textura y capacidades nutritivas, según explican los responsables, la albóndiga de Memphis Meats no tiene nada que envidiarle a otras albóndigas. El sabor y textura de una albóndiga o una hamburguesa se puede arreglar, seguro, mediante las especias o la cocción. Lleva haciéndose así desde hace siglos. En cuanto a las capacidades nutritivas, es un punto importante y que no hay que olvidar. Sin embargo, en Memphis Meats están seguros de poder "enseñar" a su carne de laboratorio a sintetizar lo que necesiten para que nutritivamente no tengan diferencia con la carne animal.
La empresa, como decíamos, presenta hoy en IndieBio su idea con la intención de buscar nuevos inversores que desarrollen la idea. Haciendo un pequeño resumen de la aparición de las hamburguesas sintéticas a lo largo del tiempo, estas comenzaron como algo carísimo: 320.000€ aproximadamente por hamburguesa. Esto se debe a la forma de cultivarlas, mediante células madre y desarrollando el tejido. A medida que las técnicas han ido mejorando, en apenas uno o dos años, el coste de producción ha bajado enormemente. Hay fuentes que apuntan a que ahora solo cuesta unos 12 o 13 dólares fabricar una hamburguesa de laboratorio. Aunque eso no quiere decir que el proceso permita, todavía, producirlas de manera industrial.
Memphis Meats no ha especificado, (aún) los costes de producción que tiene su producto. Sin embargo, está claro que su intención es potenciar el desarrollo de la carne sintética a nivel industrial. La compañía pretende producir carne a un coste energético ocho veces menor, libre de antibióticos, materia fecal, patógenos y éticamente correcta. Por si todo esto fuera poco, la huella de carbono producida por este proceso es increíblemente menor que la dejada por la producción ganadera, mataderos y demás. Prácticamente correspondería solo al transporte. La apuesta por IndieBio es potente, ya que es un foro que cuenta con cientos de miles de dólares, cuando no millones, dedicados a potenciar las ideas innovadoras en el ámbito biotecnológico. Y las hamburguesas de Memphis Meats bien merecen un bocado. ¿Sólo hamburguesas?
No obstante, volvamos a bajar los pies a la Tierra. Desde luego es necesario potenciar la investigación en este apartado de la industria. Al fin y al cabo son todo beneficios: no haría falta matar ni maltratar animales y además reduciríamos los contaminantes y un gran porcentaje de emisiones de gas de efecto invernadero. Pero para poder ver hamburguesas sintéticas en el supermercado todavía queda, como poco, unos diez años. Hará falta refinar el proceso industrial, mejorar el producto en todas sus propiedades organolépticas (cómo sabe, cómo huele...) y cambiar la mente de las personas. También habrá que luchar contra la presión (y necesidades) de la industria ganadera, una de las más grandes, potentes y viejas de la historia de la humanidad. Realmente, será un cambio en el status quo difícil de afrontar. Ahora, ¿es un cambio posible? Hasta el momento no nos hemos topado con ninguna barrera infranqueable. Todo lo contrario, el proceso se ha ido acelerando a una velocidad impresionante.
Pero ahora, otra cuestión: ¿podemos hacer algo más que hamburguesas y albóndigas? La carne triturada es relativamente sencilla de tratar. Pero no es lo mismo crear en el laboratorio un pedazo de bistec. Aunque en realidad, a medida que crece nuestro conocimiento en el desarrollo celular y el tratamiento de células madre, también aumentan las posibilidades de que esto sea así. No obstante, hacer crecer diferentes tejidos, especialmente hueso y cartílago, no es tan sencillo. Pero, probablemente, en un futuro no tan lejano (de apenas unas décadas) podamos cultivar carne en casi cualquier formato que queramos. Aunque esto será bastante más difícil de hacer forma industrial. Así que no esperemos un solomillo sintético para dentro de poco. Ahora, en el momento en el que esté disponible, habremos dado un enorme paso para la humanidad.
La carne de laboratorio, más cerca de llegar al supermercado
La compañía biotech, Memphis Meats, está dando fuertes pasos en busca de la carne de laboratorio perfecta para crear hamburguesas y albóndigas sintéticas, limpias, éticas y para todos.
¿Es la carne del futuro? Desde luego las promesas son grandes. Pero, ¿podrán cumplirlas? Los responsables de Memphis Meats presentan hoy mismo en IndieBio, uno de los mayores foros biotech, sus intenciones. Esta compañía pretende dar los primeros pasos del mercado en la creación de carne artificial. Sí, por supuesto, carne creada a partir del laboratorio, sin que medie ningún animal de por medio. "Es la carne del futuro", afirmaban recientemente durante una entrevista, "la carne de laboratorio reemplazará a la carne tradicional rompiendo el status quo y haciendo que criar animales para comer sea algo, sencillamente, impensable. Desde luego, es un proyecto ambicioso. ¿Pero hasta que punto se encuentra en el terreno de la realidad? Albóndigas Memphis Meats
En un reciente vídeo, la compañía de la que hablamos presentaba su primera "albóndiga", cocinada y preparada por un cocinero profesional. El resultado, según aparece en el vídeo promocional, es satisfactorio. Independientemente de las reacciones, lo que resulta fascinante es que ese pedazo de carne haya sido realmente cultivado en el laboratorio, lo que aumenta las apuestas por la carne sintética. Sobre el sabor, textura y capacidades nutritivas, según explican los responsables, la albóndiga de Memphis Meats no tiene nada que envidiarle a otras albóndigas. El sabor y textura de una albóndiga o una hamburguesa se puede arreglar, seguro, mediante las especias o la cocción. Lleva haciéndose así desde hace siglos. En cuanto a las capacidades nutritivas, es un punto importante y que no hay que olvidar. Sin embargo, en Memphis Meats están seguros de poder "enseñar" a su carne de laboratorio a sintetizar lo que necesiten para que nutritivamente no tengan diferencia con la carne animal.
La empresa, como decíamos, presenta hoy en IndieBio su idea con la intención de buscar nuevos inversores que desarrollen la idea. Haciendo un pequeño resumen de la aparición de las hamburguesas sintéticas a lo largo del tiempo, estas comenzaron como algo carísimo: 320.000€ aproximadamente por hamburguesa. Esto se debe a la forma de cultivarlas, mediante células madre y desarrollando el tejido. A medida que las técnicas han ido mejorando, en apenas uno o dos años, el coste de producción ha bajado enormemente. Hay fuentes que apuntan a que ahora solo cuesta unos 12 o 13 dólares fabricar una hamburguesa de laboratorio. Aunque eso no quiere decir que el proceso permita, todavía, producirlas de manera industrial.
Memphis Meats no ha especificado, (aún) los costes de producción que tiene su producto. Sin embargo, está claro que su intención es potenciar el desarrollo de la carne sintética a nivel industrial. La compañía pretende producir carne a un coste energético ocho veces menor, libre de antibióticos, materia fecal, patógenos y éticamente correcta. Por si todo esto fuera poco, la huella de carbono producida por este proceso es increíblemente menor que la dejada por la producción ganadera, mataderos y demás. Prácticamente correspondería solo al transporte. La apuesta por IndieBio es potente, ya que es un foro que cuenta con cientos de miles de dólares, cuando no millones, dedicados a potenciar las ideas innovadoras en el ámbito biotecnológico. Y las hamburguesas de Memphis Meats bien merecen un bocado. ¿Sólo hamburguesas?
No obstante, volvamos a bajar los pies a la Tierra. Desde luego es necesario potenciar la investigación en este apartado de la industria. Al fin y al cabo son todo beneficios: no haría falta matar ni maltratar animales y además reduciríamos los contaminantes y un gran porcentaje de emisiones de gas de efecto invernadero. Pero para poder ver hamburguesas sintéticas en el supermercado todavía queda, como poco, unos diez años. Hará falta refinar el proceso industrial, mejorar el producto en todas sus propiedades organolépticas (cómo sabe, cómo huele...) y cambiar la mente de las personas. También habrá que luchar contra la presión (y necesidades) de la industria ganadera, una de las más grandes, potentes y viejas de la historia de la humanidad. Realmente, será un cambio en el status quo difícil de afrontar. Ahora, ¿es un cambio posible? Hasta el momento no nos hemos topado con ninguna barrera infranqueable. Todo lo contrario, el proceso se ha ido acelerando a una velocidad impresionante.
Pero ahora, otra cuestión: ¿podemos hacer algo más que hamburguesas y albóndigas? La carne triturada es relativamente sencilla de tratar. Pero no es lo mismo crear en el laboratorio un pedazo de bistec. Aunque en realidad, a medida que crece nuestro conocimiento en el desarrollo celular y el tratamiento de células madre, también aumentan las posibilidades de que esto sea así. No obstante, hacer crecer diferentes tejidos, especialmente hueso y cartílago, no es tan sencillo. Pero, probablemente, en un futuro no tan lejano (de apenas unas décadas) podamos cultivar carne en casi cualquier formato que queramos. Aunque esto será bastante más difícil de hacer forma industrial. Así que no esperemos un solomillo sintético para dentro de poco. Ahora, en el momento en el que esté disponible, habremos dado un enorme paso para la humanidad.
Increíble, un pollo vive 18 meses sin cabeza
El pobre pollo Mike iba a ser la cena de unos granjeros estadounidenses. Cual fue la sorpresa de estos al cortarle la cabeza y ver que el pollo seguía vivo!
Mike, el pollo sin cabeza, en inglés Mike the Headless Chicken (abril de 1945 – marzo de 1947), conocido también como Miracle Mike ("Mike Milagro" o "Mike el Milagroso"), era un pollo Wyandotte que sobrevivió durante 18 meses después de que su dueño le cortara la cabeza. Como muchos pensaron que se trataba de un fraude, el dueño llevó al ave a la Universidad de Utah en Salt Lake City para que confirmaran su autenticidad.
El 10 de septiembre de 1945 el agricultor Lloyd Olsen Zweedijk de Fruita, Colorado (Estados Unidos), fue enviado por su mujer a buscar un pollo para la cena. Olsen seleccionó un joven gallo de cinco meses y medio llamado Mike. El hacha no alcanzó la vena yugular, dejando un oído y la mayor parte del tronco encefálico intacto.
A pesar del errado hachazo que le propinó Olsen, Mike seguía siendo capaz de mantener el equilibrio sobre una percha y caminar con torpeza; incluso intentó acicalarse y graznar, aunque no lo consiguió. Al contemplar que el ave no moría, el sorprendido Sr. Olsen decidió cuidar a Mike, dándole de comer una mezcla de leche y agua a través de un gotero; proporcionándole también pequeños granos de maíz.
Cuando se habituó a su inusual nuevo centro de gravedad, Mike pudo fácilmente alcanzar por sí mismo las perchas más altas sin caerse. Su canto, sin embargo, era menos impresionante y consistía en un gorgoteo hecho con la garganta, siendo incapaz de cantar al amanecer. Mike también pasaba su tiempo acicalándose y tratando de picotear moviendo su cuello en busca de alimento.
Una vez que alcanzó cierta fama, Mike comenzó a ser exhibido en compañía de otras criaturas tales como un becerro de dos cabezas. También fue fotografiado por docenas de periódicos y revistas, entre ellas Time y Life.
Inicialmente el dueño de Mike cobraba 25 centavos por persona por mostrarlo públicamente. En su momento más álgido, el pollo llegó a ganar 4.500 dólares al mes, que equivaldría a unos 50.000 dólares actuales (2005), y fue valorado en 10.000 dólares.3 El inminente éxito de Olsen provocó una ola de decapitaciones de pollos, pero ningún otro pollo sobrevivió más de un día o dos.
En marzo de 1947, en una parada en un motel de Phoenix, Arizona, durante el viaje de vuelta a casa de la gira, Mike comenzó a asfixiarse en mitad de la noche. Como los Olsens habían olvidado su comida y sus jeringas de limpieza en la caseta el día anterior, no pudieron salvarle. Lloyd Olsen alegó que había vendido al animal, de modo que surgieron historias sobre Mike por todo el país hasta 1949. Otras fuentes, entre las que se encuentra el Libro Guinness de récords mundiales,2 afirman que la tráquea del pollo no podía obtener el aire suficiente para poder respirar; así que fue estrangulado en el motel.
Post mortem, se determinó que el hacha no había alcanzado la arteria carótida y un coágulo había impedido que Mike se desangrara. Aunque la mayor parte de su cabeza fue cortada, gran parte de su tallo cerebral y uno de sus oídos habían quedado intactos. Dado que las funciones básicas (respiración, ritmo cardiaco, etc), así como la mayoría de acciones reflejas de un pollo, están controlados por el tronco del encéfalo, Mike fue capaz de permanecer en un buen estado de salud.
Actualmente Mike, el pollo sin cabeza, tiene un notable reconocimiento en Fruita, Colorado, ya que anualmente se celebra una fiesta en su honor ("Mike the Headless Chicken Day"). Desde 1999, cada tercer domingo de mayo se organizan una serie de actividades entre las que se incluyen "5K Run Like a Headless Chicken Race", “egg toss”, "Pin the Head on the Chicken", "Chicken Cluck-Off" y "Chicken Bingo". Además la banda Radioactive Chickenheads compuso una canción sobre Mike.
Mike, el pollo sin cabeza, en inglés Mike the Headless Chicken (abril de 1945 – marzo de 1947), conocido también como Miracle Mike ("Mike Milagro" o "Mike el Milagroso"), era un pollo Wyandotte que sobrevivió durante 18 meses después de que su dueño le cortara la cabeza. Como muchos pensaron que se trataba de un fraude, el dueño llevó al ave a la Universidad de Utah en Salt Lake City para que confirmaran su autenticidad.
El 10 de septiembre de 1945 el agricultor Lloyd Olsen Zweedijk de Fruita, Colorado (Estados Unidos), fue enviado por su mujer a buscar un pollo para la cena. Olsen seleccionó un joven gallo de cinco meses y medio llamado Mike. El hacha no alcanzó la vena yugular, dejando un oído y la mayor parte del tronco encefálico intacto.
A pesar del errado hachazo que le propinó Olsen, Mike seguía siendo capaz de mantener el equilibrio sobre una percha y caminar con torpeza; incluso intentó acicalarse y graznar, aunque no lo consiguió. Al contemplar que el ave no moría, el sorprendido Sr. Olsen decidió cuidar a Mike, dándole de comer una mezcla de leche y agua a través de un gotero; proporcionándole también pequeños granos de maíz.
Cuando se habituó a su inusual nuevo centro de gravedad, Mike pudo fácilmente alcanzar por sí mismo las perchas más altas sin caerse. Su canto, sin embargo, era menos impresionante y consistía en un gorgoteo hecho con la garganta, siendo incapaz de cantar al amanecer. Mike también pasaba su tiempo acicalándose y tratando de picotear moviendo su cuello en busca de alimento.
Una vez que alcanzó cierta fama, Mike comenzó a ser exhibido en compañía de otras criaturas tales como un becerro de dos cabezas. También fue fotografiado por docenas de periódicos y revistas, entre ellas Time y Life.
Inicialmente el dueño de Mike cobraba 25 centavos por persona por mostrarlo públicamente. En su momento más álgido, el pollo llegó a ganar 4.500 dólares al mes, que equivaldría a unos 50.000 dólares actuales (2005), y fue valorado en 10.000 dólares.3 El inminente éxito de Olsen provocó una ola de decapitaciones de pollos, pero ningún otro pollo sobrevivió más de un día o dos.
En marzo de 1947, en una parada en un motel de Phoenix, Arizona, durante el viaje de vuelta a casa de la gira, Mike comenzó a asfixiarse en mitad de la noche. Como los Olsens habían olvidado su comida y sus jeringas de limpieza en la caseta el día anterior, no pudieron salvarle. Lloyd Olsen alegó que había vendido al animal, de modo que surgieron historias sobre Mike por todo el país hasta 1949. Otras fuentes, entre las que se encuentra el Libro Guinness de récords mundiales,2 afirman que la tráquea del pollo no podía obtener el aire suficiente para poder respirar; así que fue estrangulado en el motel.
Post mortem, se determinó que el hacha no había alcanzado la arteria carótida y un coágulo había impedido que Mike se desangrara. Aunque la mayor parte de su cabeza fue cortada, gran parte de su tallo cerebral y uno de sus oídos habían quedado intactos. Dado que las funciones básicas (respiración, ritmo cardiaco, etc), así como la mayoría de acciones reflejas de un pollo, están controlados por el tronco del encéfalo, Mike fue capaz de permanecer en un buen estado de salud.
Actualmente Mike, el pollo sin cabeza, tiene un notable reconocimiento en Fruita, Colorado, ya que anualmente se celebra una fiesta en su honor ("Mike the Headless Chicken Day"). Desde 1999, cada tercer domingo de mayo se organizan una serie de actividades entre las que se incluyen "5K Run Like a Headless Chicken Race", “egg toss”, "Pin the Head on the Chicken", "Chicken Cluck-Off" y "Chicken Bingo". Además la banda Radioactive Chickenheads compuso una canción sobre Mike.
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